
La meditación es una práctica ancestral, se estima que su nacimiento data de hace unos 3000 a.c según los historiadores, incluso algunos arqueólogos han encontrado en la India esculturas sentadas en la clásica postura de meditación «Flor de Lotto» por lo que se cree que la meditación tiene al menos 5 mil años de antigüedad.
Fue Siddhartha Gautama («Buda» = Santo, Iluminado) 2500 años a.c, quién la incorporó como una disciplina con una metodología muy precisa destinada a lograr el cese del sufrimiento. El óctuple noble sendero del cual nos hablan los budistas, tiene el objetivo de conducir a la Iluminación, fundamentado en tres pilares: la disciplina ética, la concentración o paz mental, y la sabiduría.
Con el nacimiento de la Psicología moderna, una serie de psicólogos se interesó por la cura de la «psyque» que para los griegos era el Alma-Mente, el propósito principal iba dirigido sanar el sufrimiento que aquejaba al paciente.
Fue Sigmund Freud alrededor de 1896 quién ilustró la teoría del aparato psíquico desde su concepción de volvernos más concientes, de alumbrar lo oscuro, y su confianza en la recuperación del ser humano a través del contacto con otro ser humano que presta su plena atención y disposición para ayudarlo, éste ícono de la psicología se acercaba a las enseñanzas milenarias de Filosofías orientales.
Así mismo su discípulo Carl Gustav Jung inquietante investigador de oriente y sus tradiciones expuso: «La psicoterapia y el zen (tipo de meditación) son muy diferentes, pero persiguen un objetivo común: iluminar el inconsciente».
La psicología de Jung veía que la posibilidad de la realización en la sociedad occidental estaba en la examinación e introspección del propio ser. Éstos aportes fueron las bases fundamentales para otros autores como Roberto Assagioli, Viktor Frankl, Anthony Sutich, Ken Wilber, Stanislav Grof, Frances Vaughan, Roger Walsh, Charles Tart, John Welwood.
Otro de ellos fue Abraham Maslow quién a finales de los años 60 observó como las personas que alcanzaban el escalón de la autorealización dentro de su teoría de la pirámide de las necesidades iniciaban a sentir necesidades vinculadas a la transcendencia, tomar un camino espiritual, practicar meditación o yoga, hacer servicios altruistas entre otras características.
El descubrimiento de éstas necesidades lo llevaron con ímpetu a formar el equipo de líderes y fundadores de la Psicología Transpersonal (4ta Escuela Psicológica luego de la Psicoanalitica, Conductual y Humanista) un enfoque que se interesa en que el ser humano alcance niveles óptimos de bienestar y salud mental, dando importancia a los estados de consciencia, más allá de los límites del ego y la personalidad. Integrando la dimensión espiritual, en la búsqueda de la auto-realización y la auto-trascendencia del ser.
Es así como después de muchos siglos los psicólogos hemos vuelto al origen a través de las filosofías Ancestrales de las cuales nutrimos la Psicología Transpersonal, la cual integra muchos elementos terapéuticos destacándose entre ellos la meditación como un proceso transformador con múltiples beneficios que han sido certificados por las neurociencias como: La disminución de los de ansiedad y depresión.
Así mismo se activan algunas zonas del cerebro, en concreto las asociadas a los sentimientos de empatía, compasión y amor altruista. Se reduce el volumen de la amígdala, la región del cerebro involucrada en el procesamiento de emociones cómo miedo. Tiene efectos positivos sobre la molécula telomerasa, la encargada de alargar los segmentos de ADN en los extremos de los cromosomas; es la enzima que facilita la inmortalidad de las células en la mayoría de los procesos cancerígenos. Ayuda a descansar y relajar nuestra mente. Reduce la presión sanguínea. Mejora la memoria. Mejora la estabilidad emocional. Ayuda a tomar mayor consciencia personal. Facilita y mejora la calidad del sueño. Mejora la salud en general. Relaja la tensión muscular. Mejora la concentración. Contribuye a mejorar el estado anímico. Nos permite autoexplorarnos y expandir nuestra consciencia.
Con mínimo cinco minutos al día que dediquemos a la práctica de la meditación iremos progresivamente experimentando los beneficios, así como siempre digo a mis alumnos no lo crean hasta que no lo vivencien por ustedes mismos pues nadie puede meditar por usted, es un proceso individual de usted con usted que, por supuesto, se puede hacer en grupo trayendo consigo muchos otros beneficios que alimentan el alma del practicante.
«Practiquen la meditación. Es algo fundamental. Una vez que se la disfruta, ya no se la puede abandonar, y los beneficios son inmediatos.» -Dalai Lama

Dennis Romero
Psicólogo con enfoque Transpersonal
Instructor de Meditación y Consciencia Plena
Psicoastrólogo