
Autor: Onaida Roa roaonaida@gmail.com
La necesidad de una gerencia efectiva que promueva un liderazgo adecuado a las necesidades de las organizaciones y empresas, justifica el desarrollo del presente estudio, el cual pretende generar un constructo teórico fundamentado en el análisis e interpretación tomando como base de sustentación los insumos de la Psicología Transpersonal en lo relativo a la caracterización de un estilo de liderazgo de avanzada.
La Psicología Transpersonal es considerada por sus seguidores a juicio de Dubric (2006), como la «cuarta fuerza junto con el Conductismo, Psicoanálisis y la Psicología Humanística, formando parte de un quinto estilo de liderazgo emergente” (p. 32). Se ubica como una interfase entre la psicología y las experiencias espirituales.
El liderazgo transpersonal puede entenderse como aquél que trasciende más allá de lo personal, impregnando la espiritualidad del ser, es hoy día una necesidad, si se toma en cuenta lo señalado en el Informe Delors, publicado por la UNESCO (1998), presenta una serie de características que lo diferencian de los demás estilos. Según Rubino y Amat, (2008), el líder transpersonal se caracteriza por:
Autogerenciar su desarrollo basado en elementos éticos y morales socialmente aceptables; Facilitar el desarrollo de otros para que alcancen niveles éticos y morales; Remover del proceso de liderazgo el poder para influir, sustituyéndolo por el poder para facilitar el cambio; Considerar al colaborador, al contexto y a sí mismo como factores fundamentales del liderazgo (toma de decisiones y cambio); Combinar la motivación interna y externa para hacerlas fundamentales en el desarrollo individual; Moverse del yo hacia la organización y hacia la sociedad, balanceando y combinando el conocimiento personal de sí mismo, con el conocimiento organizacional, el social y el global; Proveer y promover la creación de significados significativos para sus colaboradores. (p. 109-110).
Investigaciones han demostrado la necesidad de un liderazgo Transpersonal tal es el caso de Robles (2011), Implicaciones de la Espiritualidad en la Administración de Empresas; el propósito de este estudio es investigar cómo los empresarios y altos ejecutivos definen el rol de la espiritualidad en la administración de empresas, cómo la aplican en su cotidianidad en su trabajo y cuáles son los factores que le dan significado y propósito al mismo. A través de la Cámara de Comercio de Puerto Rico se contactaron cincuenta y dos empresarios de organizaciones con y sin fines de lucro. El concepto de espiritualidad como lo definen Mitroff y Denton (1999), sirvió de marco teórico para la investigación.
La espiritualidad se puede ver como una herramienta gerencial de motivación para el líder del siglo XXI. Los participantes están de acuerdo que la espiritualidad se puede aplicar en las organizaciones abriendo espacios, haciendo reuniones, dando charlas sobre el tema y fomentando valores espirituales que lleven a una convivencia sana en el lugar de empleo. Éstos apoyan la espiritualidad en la gestión de empresas y creen firmemente que ésta puede hacer que los empleados sean más productivos, que ayuda para la toma de decisiones y que le da sentido, significado y propósito a su trabajo y a su vida.
La espiritualidad, al decir, de Ugalde (2011), es la experiencia de la totalidad, es interior directa y total de paz, amor y fraternidad universal, permite el despliegue natural de los valores humanos. La espiritualidad según la educación holista, no está relacionada con sistemas de creencias religiosas, instituciones o iglesias, ni rituales, o autoridades. El núcleo esencial de la espiritualidad es una experiencia directa, meditativa, contemplativa, mística.
La espiritualidad por tanto, establece un orden interno en la conciencia del ser humano, el cual se traduce en términos de: claridad, bienestar, libertad, gozo, responsabilidad, ecuanimidad, prudencia, paciencia, humildad, tranquilidad, amor universal, entre otros. Es conocimiento de sí mismo, de la verdadera naturaleza humana, de la base divina que está más allá del ego. La espiritualidad es presencia plena y creativa en la sociedad. Es una experiencia que nos lleva de lo personal a lo universal de un interés en lo «mío» a un interés en lo «nuestro»
Rubino y Amat (2008), plantean la escalera del liderazgo como una aproximación teórica que puede ayudar a colocar los líderes, dependiendo de sus comportamientos, en un determinado estadio de desarrollo. En este orden de ideas, incluye cinco (05) escalones desde la base hasta la cúspide, así:
En el primer tramo, están aquellos que ejercen influencia sobre las personas. En el segundo, los que influyen apelando a principios éticos y morales. El tercer peldaño, a los que promueven y facilitan el desarrollo de las personas y de la organización. En el cuarto, los que actúan con una orientación sociocéntrica y en el quinto, los que actúan con una orientación global y ecológica. (p.125)
Definitivamente, se considera pertinente el interés de la psicología transpersonal en despertar en el individuo, el interés en todo lo concerniente a su crecimiento espiritual, ya que si realmente se le sabe cultivar, dándole el alimento necesario a éste y haciendo que las virtudes afloren, el líder podrá usar en provecho de sus gestiones, relaciones humanas positivas, además de que podrá compartir, manejar adecuadamente sus virtudes; tolerancia, bondad, intuición, es decir, sus energías que le permitan darle la oportunidad a los otros de obtener resultados que les favorezcan y le ayuden a crecer, a ser mejores
Un nuevo accionar gerencial, significando estrategias dirigidas hacia el desarrollo del ser, el despertar de la espiritualidad en los colaboradores, con propuestas innovadoras y autoecotransformadoras que se traduce en productividad social, rentabilidad social.