“Epigenética y psicología transgeneracional, la forma en la que nuestros antepasados influyen en nuestra vida”

Autor: Psic. Mariana Magaña Hernández

Introducción

En el siguiente ensayo exploraremos el fascinante vínculo entre la epigenética y la psicología transgeneracional, y cómo el impacto de nuestros ancestros puede influir en nuestra vida. La epigenética nos revela cómo los cambios heredables en la expresión génica pueden ocurrir sin modificar la secuencia del ADN, y en este contexto, la psicología transgeneracional examina cómo las experiencias y los traumas de nuestros antepasados pueden resonar en nuestra vida presente. A medida que profundizamos en esta conexión, descubriremos cómo los eventos del pasado pueden dejar una huella epigenética en nosotros, afectando nuestras emociones, comportamientos y salud en general. Exploraremos estudios clave que revelan cómo los traumas históricos como el Holocausto y las dinámicas familiares pueden influir en nuestra vida actual. Al comprender mejor el impacto de nuestros ancestros en nuestra vida, abrimos la puerta a nuevas perspectivas sobre la salud mental y el bienestar, y nos damos cuenta de la importancia de abordar la psicología transgeneracional en nuestro camino hacia una vida más equilibrada y plena.

Epigenética

 En un principio se creía que la herencia genética se transmitía únicamente por el ADN cromosómico que recibíamos de nuestros padres.

Pero se ha descubierto recientemente que el ADN cromosómico (es decir el responsable de la transmisión de los rasgos físicos, como el color del cabello, de los ojos y de la piel) sólo constituye menos de un 2 por ciento del total de nuestro ADN.

El 98% está compuesto por el llamado ADN no codificante (ADNnc) que es responsable de muchos de los rasgos emocionales, de conducta y de la personalidad que heredamos.

Los cambios epigenéticos pueden ser heredables es por eso que se dice que nuestros antepasados pueden influir en nuestra vida de diversas maneras. Por ejemplo, se ha demostrado que los factores ambientales y de estilo de vida experimentados por nuestros abuelos, papás pueden alterar la actividad de ciertos genes y afectar nuestra susceptibilidad a enfermedades cómo el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, enfermedades neurológicas y trastornos como ansiedad, depresión y alterar nuestra respuesta al estrés.

Es decir, la epigenética nos proporciona una nueva comprensión de cómo los factores externos pueden interactuar con la genética y afectar nuestra biología y salud a lo largo de nuestras vidas y en las generaciones futuras.

Psicología Transgeneracional

La psicología  transgeneracional se refiere a cómo las experiencias y los traumas de nuestros antepasados pueden influir en nuestra salud y bienestar emocional. La idea detrás de la psicología transgeneracional es que los traumas y las experiencias difíciles que experimentaron nuestros antepasados pueden dejar una marca en su ADN que se transmite a través de las generaciones. Esto significa que, aunque no hayamos experimentado directamente los traumas de nuestros antepasados, aún podemos estar experimentando sus efectos.

La historia que compartimos con nuestra familia comenzó antes de que nos concibieron. En nuestra forma biológica más temprana, la de óvulo no fertilizado, ya estamos compartiendo un entorno celular con nuestra madre y nuestra abuela. Cuando nuestra abuela estaba embarazada de cinco meses de nuestra madre, ya estaba presente en los ovarios de nuestra madre la célula precursora del óvulo en el que nos desarrollamos nosotros.

Esto significa que, antes de que naciera nuestra madre siquiera, ya estábamos en un mismo cuerpo, nuestra abuela, nuestra madre y los primeros indicios de nosotros mismos. Tres generaciones compartiendo un mismo entorno biológico.

Gracias a los nuevos conocimientos que nos están aportando los estudios de Yehuda y de otros autores sobre los modos en que se puede heredar el estrés,  podemos empezar a trazar cómo se pueden transmitir los residuos biológicos de los traumas que vivió nuestra abuela, con consecuencias de alto impacto. 

Relación entre Epigenética y Psicología Transgeneracional

La relación entre la epigenética y la psicología transgeneracional es cada vez más evidente en la investigación. Se ha descubierto que los cambios epigenéticos pueden ser transmitidos de una generación a otra y que estos cambios pueden ser influenciados por el medio ambiente y las experiencias.

Los cambios epigenéticos pueden ser especialmente relevantes en la psicología transgeneracional, ya que se ha demostrado que ciertos traumas y estrés pueden influir en la expresión de los genes relacionados con la regulación del estrés y la respuesta al peligro. Estos cambios pueden tener un impacto en la salud mental de las generaciones futuras, incluso si no experimentan directamente el trauma original.

Lo mencionado anteriormente se ha demostrado en diversos estudios, de los cuales citaré los que me parecieron más relevantes:

Estudios sobre la relación entre epigenetica y psicología transgeneracional

  • En un estudio se ha demostrado que la tasa de suicidios más elevada de todo el hemisferio occidental se da entre los jóvenes indios americanos que viven en las reservas de los Estados Unidos. En algunas partes de este país, esta tasa es entre diez y diecinueve veces superior a la de la juventud estadounidense en general. Albert Bender, historiador y abogado cheroque especializado en Derecho indioamericano, propone que “el trauma intergeneracional que sufren todos los pueblos nativos, pero más especialmente la juventud indioamericana, es consecuencia de la política histórica de genocidio que cristalizó en las masacres incontables, en los traslados de población forzosos y en las campañas militares que prosiguieron hasta finales del siglo XIX y culminaron en la masacre de Wounded Knee” Bender considera que estos suicidios están alimentados por el “duelo generacional” Según dice, “todos estos recuerdos resuenan de una manera u otra en las mentes de nuestros jóvenes”. Explica que los Jóvenes se están ahorcando con una frecuencia tal, que “en muchas reservas se celebre que pase una semana entera sin que se haya producido ningún suicidio”.
  • Un famoso psiquiatra llamado David Sack especializado en adicciones mencionó en una revista sobre un estudio que realizó donde expone que cerca de un 30% por ciento de los niños cuyo padre o madre estuvieron destinados en el conflicto de Irak o de Afganistán y contrajeron TEPT, sufren síntomas similares.

“El trauma del padre se repite en el hijo, y los problemas conductuales y emocionales del hijo pueden ser el reflejo de los del padre”

●     Uno de los estudios más esclarecedores es el estudio realizado por el equipo de Rachel Yehuda (Hospital Monte Sinai, Nueva York) acerca de los efectos a largo plazo del Holocausto. Estudiaron genéticamente a 32 hombres y mujeres judios internados en campos de concentración nazis, que habían presenciado o experimentado torturas o habían tenido que esconderse durante la Segunda Guerra Mundial. Además, estudiaron a su descendencia, la cual demostró una probabilidad aumentada de padecer trastornos de estrés en comparación con las familias judías que vivieron fuera de Europa durante el Holocausto.

El equipo de Yehuda descubrió que el estrés crónico vivido por los padres, transmitido a su vez por estos a su descendencia, se debe a una menor producción de una hormona que ayuda a eliminar el cortisol (la hormona del estrés) del organismo; se trata de un mecanismo de adaptación al estrés continuado para incrementar las probabilidades de supervivencia. Esta estrategia fue útil para la generación que vivió el Holocausto, pero no lo es para las siguientes generaciones.

Estos hallazgos sugieren que el trauma puede ser transmitido a través de las generaciones a través de cambios epigenéticos en los genes relacionados con la respuesta al estrés y el trauma. Estos cambios pueden aumentar el riesgo de trastornos de ansiedad y depresión en los descendientes de los sobrevivientes del Holocausto.

  • Un estudio publicado en la revista «Journal of Child Psychology and Psychiatry» en el año 2004, encontró que los hijos de mujeres que experimentaron altos niveles de estrés durante el embarazo tenían un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión en comparación con los hijos de mujeres que no experimentaron estrés durante el embarazo.

En este estudio, se evaluó a un grupo de mujeres embarazadas y se midieron sus niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés. Los niños nacidos de estas mujeres fueron seguidos y evaluados durante varios años para detectar la presencia de trastornos de ansiedad y depresión.

Los resultados mostraron que los hijos de mujeres que experimentaron altos niveles de estrés durante el embarazo tenían mayores tasas de trastornos de ansiedad y depresión en comparación con los hijos de mujeres que no experimentaron estrés durante el embarazo.

  • Otro estudio es el de  Schützenberger (1998) sobre el «síndrome del ancestro».

Según Schützenberger, los traumas y las experiencias negativas de los ancestros pueden transmitirse a través de patrones inconscientes y afectar la salud y la conducta de las generaciones posteriores.

Este síndrome del ancestro puede manifestarse en diferentes formas, incluyendo depresión, ansiedad, trastornos del sueño, adicciones y patrones de comportamiento disfuncionales. Por ejemplo, un miembro de la familia puede tener problemas con el alcoholismo debido a la influencia de un antepasado que también tuvo problemas con el alcohol.

En general, estos estudios muestran cómo la epigenética puede jugar un papel importante en la transmisión de traumas y experiencias negativas a través de las generaciones, lo que puede tener un impacto significativo en la salud mental y emocional de las personas.

                                                       Conclusiones

En resumen, la epigenética y la psicología transgeneracional están estrechamente relacionadas.

Ambas son campos importantes que pueden ayudarnos a entender cómo las experiencias traumáticas pueden ser transmitidas a través de las generaciones.

Es importante destacar que no somos víctimas indefensas de nuestra  historia familiar. En cambio, la idea es que al reconocer y abordar los traumas y las experiencias negativas de nuestros antepasados, nos podemos liberar a nosotros y a las nuevas generaciones futuras de su influencia. La terapia y otras prácticas de autocuidado pueden ser útiles en este proceso de sanación y liberación.

Referencias bibliográficas

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Meaney, M. J., Szyf, M., & Seckl, J. R. (2007). Epigenetic mechanisms of perinatal programming of hypothalamic-pituitary-adrenal function and health. Trends in molecular medicine, 13(7), 269-277.

Schützenberger, A. A. (1998). The ancestor syndrome: Transgenerational psychotherapy and the hidden links in the family tree. Routledge.

Weaver, I. C., Cervoni, N., Champagne, F. A., D’Alessio, A. C., Sharma, S., Seckl, J. R., … & Meaney, M. J. (2004). Epigenetic programming by maternal behavior. Nature neuroscience, 7(8), 847-854.

Yehuda, R., Daskalakis, N. P., Bierer, L. M., Bader, H. N., Klengel, T., Holsboer, F., & Binder, E. B. (2016). Holocaust exposure induced intergenerational effects on FKBP5 methylation. Biological psychiatry, 80(5), 372-380.

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