Jung Transpersonal: Crisis Espiritual tras su Ruptura con Freud

Escrito por Jessica Tredinick

Jung es conocido como el fundador de la Psicología Analítica, pero esta es sólo la faceta científica de este prolífico y original investigador, que iluminó la noción del inconsciente colectivo. Como dice en el prólogo de su biografía, Recuerdos, Sueños, Pensamientos, su “vida es la historia de la autorrealización del inconsciente”, y esto debe tomarse al pie de la letra.  De su experiencia con el inconsciente, de la confrontación con sus visiones, y de dilucidar las imágenes y símbolos de sus sueños, de los personajes que cobraron vida, sus vivencias y observaciones, surgirá  la teoría que desarrollaría a lo largo de su vida. En este breve ensayo daré cuenta de la crisis espiritual que Jung relata en el capítulo denominado La confrontación con el Inconsciente en su versión inglesa, donde narra su ruptura con Freud, y se vislumbra el tema arquetípico de la muerte del héroe.

Para empezar,  sería importante recordar los antecedentes espirituales que corren en su familia. Carl Gustav Jung era el hijo de un pastor protestante, cuya fe se había apagado y vivía apegado al dogma y por esta razón sufría una depresión profunda. Por otro lado, su madre tenía experiencias parapsicológicas, que lo hicieron interesarse en estos temas, al punto de que su tesis de grado tenía que ver con una investigación parapsicológica. También es interesante acotar sus intereses en áreas como la arqueología, la mitología, la astrología, la alquimia y la física cuántica.

Muy tempranamente Jung se deslinda de Freud, quien tuvo un influjo grande en su persona. En pocas palabras, el interés de Freud en el tema del complejo de Edipo y la libido sexual era limitante. Jung pronto se dio cuenta que lo sexual era un tema numinoso para Freud, y aunque él no le restaba importancia a lo sexual, su concepción de la libido era más amplia y la definía como energía psíquica.  Y el arquetipo edípico era solo uno más en una gran diversidad. Por arquetipos podría decir que son esas formas que eran una especie de patron universal o motivos psíquicos que se expresan en imágenes.

Al separarse de Freud, quien representaba una figura paternal para Jung, éste entró en un período solitario de crisis en el que su psique se energizó, y empezó a tener visiones que resultaron ser presagios de la primera guerra mundial. Aparecían personajes en sus sueños que tomaban vida propia y dialogaban. Una figura femenina le convencía que era un artista, por ejemplo. De esta voz femenina salió luego la idea del anima. Del hombre mayor, la del sabio. También una serie de muertos le prefiguraron el tema de sus estudios posteriores de alquimia. Otra imagen importante fue la muerte de Sigfried, el héroe (o su ego) en manos de un salvaje, que describe como su sombra.  Siendo psiquiatra, tenía claro que corría  el riesgo de ser tragado por esta carga emocional y entendió que dándole imágenes a las emociones podría mantener la distancia con estas realidades objetivas psíquicas, y así su cordura. En esa época dejó su carrera de profesor y sin tener guía ni mapa, decidió entregarse a este proceso psíquico siguiendo la intuición de que era importante prestarle atención. Aquello que lo mantenía en la realidad era el ver a sus pacientes y el dibujar mandalas. Luego entendería que las mandalas con su centro ayudaban a organizar la personalidad, y que el centro representaba el Self. Entendió que el self es el principio y arquetipo de la orientación y el sentido. Es la época de los cuadernos Negros que decantan en el Libro Rojo. Al concluir este período, Jung había ampliado su conciencia y estaba listo para darle cabida a la Personalidad Nro. 2 que describe en sus memorias, esa que es sabia como un hombre de dos millones de años, y que conocía desde niño, pero que dejó olvidada alrededor de su adolescencia. En sus años de estudio había dominado la personalidad Nro.1, la de todos los días. 

     Esta noche del alma es parte del viaje heroico a las profundidades, un zambullirse en las aguas profundas de la consciencia. Otras imágenes típicas de la introversión de la libido son el descenso, entrar en un cueva, en un túnel, sumergirse en el agua, pasar por un sitio estrecho, con sus símbolos de muerte, sacrificio y desmembramiento, que representan la disolución de  la conciencia y el ego, un volver  a la fuente, para posteriormente renacer tras una ardua lucha con las fuerzas instintivas del inconsciente.

El héroe representa simbólicamente el movimiento de la libido. La entrada en el dragón sería la dirección regresiva. El viaje hacia el este (la travesía marítima nocturna) y los acontecimientos que en él acaecen simbolizan los procesos de adaptación a las condiciones del mundo interior psíquico. El hecho de que el protagonista sea devorado por el dragón y desaparezca dentro de su vientre simboliza la actitud que da por completo la espalda al mundo exterior. El héroe venciendo al monstruo desde el interior es el proceso de adaptación a las condiciones del mundo interior. La salida del vientre (la puesta del huevo) con la ayuda de un pájaro—que al mismo tiempo es una salida del sol—simboliza el reinicio de la progresión.2

Jung cuenta en RSP que renació de este proceso tras su sueño de Liverpool, en el que como en una mandala, un árbol de magnolia iluminado por el sol era el centro de una plaza a partir del cual se organizaba la ciudad y donde vivía un suizo, que venía a ser Jung. Se dio cuenta de que “Liverpool es la piscina de la vida”, siendo liver (el hígado) el asiento de la vida, lo que la hace vivir: Jung tuvo el insight de su finalidad y propósito. No necesitó dibujar más mandalas, pues conectó con su mandala interior y la comprendió. Este sueño le describió el climax del proceso total del desarrollo de la conciencia.

En conclusión, Jung se enfrentó las imágenes primordiales, instintivas, y ancestrales  de las regiones más arcaicas de su psique, abriendo paso una a relación fluida de su conciencia y su inconsciente, en su proceso de individuación. De este viaje salió fortalecido y con pautas claras para una obra que desarrolló en sus últimos cincuenta años, dándonos un mapa a seguir para ampliar nuestra consciencia.

1 Carl Gustav Jung, Recuerdos , Sueños, Pensamientos , 1962, p.13/351,  Epub

2 “Sobre la Energía Psíquica”, CW8, Par 68.

Escrito por Jessica Tredinick

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