Nuestras Almas conectadas. Mi experiencia Transpersonal.

Autora: Carin Morningsun

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te
santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías (1:5)

Una mañana de julio en el año 2019, en mis salidas a caminar, cuando venía de
regreso, tuve un impulso de correr con gran rapidez y sin descanso. Al detenerme
solo unas palabras revoloteaban en mi mente: “Hija, papi y mami estamos listos
para recibirte”.

¨Cuando un alma decide volver escoge los padres que necesita tener
para su crecimiento, evolución y transformación espiritual¨ (Alvarez, 2022) .
Sarah Grace fue planificada de una manera muy singular. Mi esposo Seth y yo
pasamos largas veladas conversando referente a las responsabilidades de los
padres y la manera como los niños se estaban desarrollando en esta nueva era
donde la tecnología mal utilizada, los malos modales y las pésimas opciones
nutritivas que el mercado ofrece, son un desafío y un gran reto.
Una noche, quizás, un año antes de esta mañana de julio, mi esposo, luego de
cenar, sentado aún en la mesa me dijo: “sueño estar viendo un partido final de
Wimbledon, donde la jugadora sea mi hija”. Mi respuesta a la expresión tan viva
de su sentimiento fue, que el primer paso que debíamos hacer era lograr que
nuestra hija se enamorara del deporte para así poder despertar en ella ese deseo
y convertirlo en una meta real.
Esa fue, sin lugar a dudas, la primera que vez que conversamos acerca de
comenzar a buscar el embarazo. Vaya reto, yo tenía para el momento ovario
poliquístico y unos cuantos o, mejor dicho, unos muchos kilos de más. Ni hablar
entonces del “golpe de suerte” para lograr que naciera una niña.
En este punto, concuerdo con la doctrina expresada por los Santos de los Últimos
Días, que enseña acerca de la preexistencia, en la cual se desarrollan la
personalidad, los atributos y las decisiones que nos llevarán a obtener el cuerpo
que deseamos en el entorno que esperamos (Holland, 2020) .

Sin mucho que pensar, nuestras conversaciones pasaron a tener un enfoque más
personal, donde nos concentramos en evaluar en que mes del año queríamos que
naciera nuestro bebé y en que año. Decidimos que el 2020 era un buen año y los
meses podrían ser finales de julio-principio de agosto o finales de septiembre-
principios de octubre. Obviamente queríamos que fuera Leo o Libra.
Cabe destacar que ha sido mi esposo el que me ha iniciado en este mundo
astrológico y gracias a él, se puede decir, que he tomado la decisión de
incursionar en todo lo relacionado a la psicología transpersonal. Una vez decidida
la fecha, el siguiente paso fue preparar nuestros cuerpos y, para ello, yo me
propuse a perder como mínimo 10kg y decidí dejar de cuidarme con
anticonceptivos. Ambos cambiamos muchos de nuestros hábitos alimenticios, con
el fin de que nuestro organismo se desintoxicara y, nuestro cuerpo, mente y
espíritu se encontraran en sintonía.
Planificar la llegada de un ser de esta manera, es mucho más profundo que una
práctica sexual. El amor es un efluvio de la conciencia pura, a la cual se accede
mediante el desarrollo del sexo consciente (Ospina, 2005) . Somos parte del
universo y hemos sido engendrados con el sagrado poder de la procreación, el
cual se nos otorga para usarlo de una forma responsable. Solo así,
engendraremos hijos de bien.
El 30 de septiembre, mi esposo y yo salimos a ver el atardecer que nos ofrecen
las hermosas playas del Océano Pacífico, ese día es especial porque Seth lleva
guardado el doloroso recuerdo del fallecimiento de su madre. El la perdió cuando
acababa de cumplir 18 años y desde entonces, su vida cambió totalmente. Sin
embargo, esa tarde, con alegría me dijo: “quiero que mi hija tenga la sonrisa de mi
madre”. Por segunda vez, sentía con gran certeza la llegada de una niña. Su
nombre será Sarah Grace. Ambos, sin pensarlo o cuestionarlo, estuvimos en total
acuerdo con llamarla así y continuamos enfocados en el plan.
Sin saberlo, ese 30 de septiembre ya su semilla estaba sembrada en mi vientre y
pocos días después lo confirmamos. Nuestra felicidad era total. Yo, en la mayoría
de los casos, tengo un carácter ecuánime e intento mantener todo lo que puedo

bajo control. Por lo tanto, no quise emocionarme o mostrar gran emoción, hasta no
estar muy segura de que no existieran riesgos de aborto, muy comunes en los
primeros meses de gestación. Le hablaba a mi bebé en todo momento, le cantaba
y le colocaba música de los Beatles para bebés. Mi embarazo se desarrolló en
absoluta normalidad y en el segundo eco, sin duda alguna, confirmaron que era
una niña. Mi ginecólogo colocó su nombre para imprimir la imagen que le llevé a
Seth. Cuando la vio pudo confirmar esa conexión prenatal que siempre tuvo con
su hija y ahora entiendo que ella estuvo siempre en contacto con nosotros,
dejándonos saber quien quería ser y, sobre todo, confirmándonos que quería que
nosotros fuéramos sus padres. Las cosas en la vida no surgen por casualidad,
todo tiene una razón de ser y uno de nuestros objetivos es descubrir por qué
estamos en una situación específica y para qué.
Aproximadamente 8 años antes de conocer a Seth, mi familia y yo atravesamos
una de las experiencias mas dolorosas y espantosas de la vida. Mi hermana, una
mujer muy exitosa, académicamente preparada como farmacéutico, con una
carrera sólida como trabajadora de laboratorios Pfizer en las secciones de
medicamentos neurológicos y psiquiátricos, padecía de trastorno bipolar, el cual
fue diagnosticado luego de tener su primer episodio psicótico como consecuencia
de la ruptura de su matrimonio. Durante largos años se enfrentó a esta
enfermedad, la cual rebasó los límites de sus conocimientos y su experiencia en el
área de la salud. Tuvo varios momentos de crisis, incluso, pasó periodos de
hospitalización psiquiátrica y, por supuesto, todos los miembros de la familia
intentamos todo lo que estuvo en nuestras manos para ayudarla (Holmgren,
2005) . En una ocasión, su psiquiatra me dijo que yo no podía dejar de vivir mi vida
para vivir la de vida de mi hermana, queriéndome decir que yo no podía sacrificar
mi estabilidad para mudarme de ciudad e irme a vivir con ella. Tiempo después, mi
hermana, por alguna razón u otra, por impulso y de manera consciente o
inconsciente, terminó quitándose la vida. Un par de años posterior a su fatídico
desenlace aquel 13 de octubre de 2009, pensé “Tengo que darle un golpe a mi
inteligencia para no encontrar las respuestas que no soy capaz de soportar” y esto
quiere decir que debía seguir adelante sin recriminarme o culparme por haberle

hecho caso al psiquiatra, pero también debía dejar de culpar a cada miembro de
mi familia, incluyendo a mi cuñado y por supuesto a ella, porque todos estos
pensamientos me estaban consumiendo y me estaban llevando a un lugar oscuro
donde, yo estaba segura, no pertenecía.


Tuvieron que pasar muchos años para comprender que toda la situación que
vivimos con mi hermana y todo el dolor que me causo su muerte, fueron
fundamentales para desarrollar le hermosa relación que tuve con mi esposo. En la
primera salida que tuvimos, me di cuenta que tenía alguna especie de tic. Sin
embargo, de una manera muy sutil y con mucha paciencia, me comporté de forma
muy natural para no intimidarlo y él se sintió cada vez con más confianza, lo que
me permitió conocerlo mejor, analizar sus capacidades cognitivas, habilidades y
destrezas. Por supuesto, que, en los primeros meses de una relación, cuando los
sentimientos aún se pueden controlar, es cuando uno debe analizar todos los
aspectos positivos y negativos de la pareja, para poder tomar la decisión correcta.
En nuestro caso, fui descubriendo que Seth tenía algunas rutinas como cerrar la
puerta dos veces al sentarse en el carro o tocar el retrovisor y la palanca de su
camioneta dos o tres veces antes de arrancar. Fue hasta el tercer mes, cuando
conocí a mi suegro, que supe finalmente que sus conductas eran el reflejo de un
trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y, a partir de ese momento, comencé a
estudiar todo lo relacionado con este padecimiento, su origen, causa,
consecuencias genéticas y todo lo que como familiares podemos hacer para
mejorar la convivencia (Pareja, 2001) .
A pesar de las recomendaciones de mi suegro, quien me dijo que él consideraba
que Seth no era capaz de hacerse cargo de una pareja, hice caso omiso y mi
respuesta a su comentario fue que yo no necesitaba a una persona que se hiciera
cargo de mí. Todo lo contrario, Seth y yo nos necesitábamos mutuamente para
desarrollar los planes que, en ese momento, ya teníamos, los cuales consistían en
compartir tiempo en nuestras aventuras. Ambos queríamos trabajar recibiendo a
los turistas de diferentes partes del mundo que visitaban el pueblito donde
vivíamos y, nosotros también queríamos viajar durante la temporada baja. En ese

momento, solo teníamos 3 meses de relación y lo único que teníamos claro es que
nos llevábamos muy bien y queríamos estar juntos.
Los años pasaron y cada vez más se afirmaba en mi corazón la idea de que mi
hermana, me preparó muy bien para llevar con amor, paciencia y mucha
consciencia mi relación con Seth. El, se sentía tranquilo porque no tenía que
esconder sus tic o conductas generadas por los impulsos propios de las
compulsiones. Tratar de entender la velocidad de sus pensamientos, siempre era
mi gran reto. Muchas personas podrán pensar que alguien con TOC es lento en
sus acciones, cuando la verdad es que esta lentitud se debe a la gran velocidad
con la que vuelan sus pensamientos en la mente, los cuales llegan de forma
intrusiva, al punto de congelarlos y retrasarlos en cada paso que quieren dar.
Mientras más presión reciben del mundo exterior, más lenta es du decisión de
avanzar.
Su madre, que solo la conozco a través de una fotografía, pero reconozco su
espíritu (Toré, 2017) , ha sido mi gran aliada y compañera. Ella ha sido mi guía y a
ella le prometí nunca abandonar a su hijo, a menos que, alguna fuerza mayor, me
impidiera cumplir con mi promesa. Desde que vi su foto por primera vez, sentí una
conexión, tan íntima como la que Seth sentía con nuestra hija antes de nacer. Yo
pasaba horas encerrada en el cuarto donde se encontraba la foto de mi suegra,
simplemente porque en ese lugar encontraba paz e inspiración para saber cual era
la mejor forma de llevar nuestra relación.
Seth siempre decía que yo no debí estudiar ingeniería mecánica, sino que debí
estudiar psicología. Yo pienso que la estructura analítica que desarrollamos en mi
carrera, en conjunto con las experiencias de vida que tuve con mi hermana y las
conexiones espirituales con mi suegra, fueron los ingredientes perfectos para que
ambos evolucionáramos en una relación basada en el amor y el respeto mutuo,
permitiéndonos traer a nuestra pequeña Sarah, con acuerdos muy bien definidos y
aceptados por ambos, los cuales tienen como base fundamental intentar darle a
ella herramientas en la vida que le permitan desarrollar la compasión, la empatía y

el amor hacia ella misma para así poder extenderlo a las demás personas a través
del servicio y la bondad (Mujica, 2022) .
Cuando nuestra hija nació, el pensamiento que tuve a raíz de la muerte de mi
hermana, ya carecía de sentido porque con Seth había encontrado las respuestas
que tanto dolor me causaron por años. No tengo dudas de que fui preparada por
las experiencias de vida para llegar a conectarme con este ser tan espiritual, quien
había nacido en un país lejano, con otra cultura y otro idioma. Pero ninguna cosa
se convirtió en barrera para que nuestras almas se vincularan y es, porque desde
antes de nacer, ya estábamos conectados y seguimos conectados por los lazos de
la eternidad (Wilber, 2022) .
A pesar de la profunda tristeza y la nostalgia que me causó y me sigue causando
el doloroso fallecimiento de mi esposo el pasado 06 de enero de este año, no
tengo la menor duda de que nuestros corazones y nuestra alma siguen atadas con
lazos espirituales y la evidencia de ello es, precisamente la manera como llegó
este diplomado de Psicología Transpersonal a mi vida.
Lo encontré un día antes de que comenzara y cuando los contacté, solo quedaba
un cupo. En ese momento, me encontraba en absoluto reposo recuperándome de
una cirugía muy delicada de la columna, aún con el dolor propio del duelo de mi
esposo y con una profunda angustia. Seth es la única persona que ha notado mis
habilidades para escuchar y ayudar a las personas desde el punto de vista
psicológico y se que, a través de sus herramientas espirituales y universales, hizo
que, de alguna forma, yo iniciara el Diplomado.
El día de su trascendencia, sentí que su presencia aún se encontraba en la sala,
cuando su cuerpo aún tendido en el sofá donde falleció, estaba siendo recogido
por las personas de la funeraria. En ese momento, le pedí a mis familiares que se
dirigieran al jardín posterior de la casa con nuestra hija y solamente me quedé con
un primo. Justo en el momento que Seth fue colocado en su horrible bolsa, sentí
una energía muy cálida, más bien caliente en la parte izquierda de mi espalda,
justo en el lado donde tenía siempre mi afección de la columna. Solamente le dije
a mi primo: “Seth me acaba de abrazar”.

Hace un mes fui al lugar donde nos conocimos y la última noche allá, tuve un
sueño con él donde me buscaba entre un grupo de personas que estábamos en
una reunión. Al verme me abrazó muy fuerte, dejándome saber que todo estaba
bien. La forma de comunicación con ellos no requiere las palabras. Es un lenguaje
gestual y totalmente comprensible (Wilber, 2022) . Me indicó que siguiera adelante
con nuestros planes. Su última comunicación, que me ha dejado atónita se reflejó
en la pérdida totalmente inexplicable de mi anillo de matrimonio, el cual nunca he
dejado de usar, desde el momento que nos casamos. No acostumbro quitármelo
para dormir o para lavar o para bañarme o lavarme las manos. Nunca me lo quito.
Solamente en ocasiones, me lo cambio de mano como estrategia para recordar
algo que quiero hacer.
Sin embargo, de manera muy misteriosa en el último vuelo del viaje que teníamos
mi hija y yo para mudarnos a la ciudad donde decidí radicarnos, al sentarme en el
avión, comencé una conversación con una señora de Ecuador y en cuestión de
minutos, le dije que había enviudado unos meses atrás y, para mi sorpresa
cuando toqué mi dedo para mostrarle que aún llevaba mi anillo, el mismo no
estaba en mi mano. Inmediatamente comenzamos a buscarlo frenéticamente
mientras el avión despegaba y con el comenzaban a volar mis sentimientos de
profundo dolor, pero esta mujer, al ver mi tristeza, me dijo que esta era la forma
que Seth estaba usando para despedirse de mi e inmediatamente me hizo
recordar el sueño que días antes había tenido con él. Definitivamente la pérdida
misteriosa de mi anillo simboliza su despedida de este mundo terrenal y su sueño
ratifica su existencia en el mundo de los espíritus.
Mi experiencia es un testimonio veraz de la existencia de un mundo espiritual que
conecta a las almas que no han nacido y las que ya partieron, con los seres que
aún tenemos un cuerpo físico. En conclusión, basada en todo el contenido que
abarca la rama de la Psicología Transpersonal, solo puedo ver la clara
coincidencia y la forma como se entrelazan las diferentes culturas occidentales y
orientales, así como las diferentes religiones cristianas, budistas, e islámicas y la
ciencia, para aceptar algo, que por siglos han intentado explicar y es el hecho de

que nuestras almas viajan de una dimensión a otra y que este cuerpo solo es la
crisálida de la mariposa, necesaria para nuestra evolución.

Bibliografía

1:5, J. (s.f.). Biblia.
Alvarez, A. (2022). Sabias que tu hijo te eligió. Obtenido de
https://youtu.be/i4SyIpUKIvU
Holland. (21 de Julio de 2020). De dónde venimos, Existí antes de nacer. Liahona.
Holmgren, D. (2005). Alteración del Funcionamiento Familiar en el Trastorno
Bipolar. Revista Chilena de Neuropsiquiatria, 275-286.
La Astrología en el Camino Transpersonal. (s.f.).
Mujica, F. (2022). Educación en valores por medio del deporte. Una perspectiva
filosófica basada. Retos, 887-892.
Ospina, E. G. (2005). Sexo Consciente. El Sendero del Espíritu. Bogotá: Impresos
LAC.
Pareja, M. A. (2001). Tratamientos Psicológicos eficaces para el Trastorno
Obsesivo Compulsivo. Psicothema, 419-427.
Toré, T. (22 de Marzo de 2017). El Mundo de los Espíritus por Teodoro Toré.
Obtenido de https://youtu.be/LnfAZyMstpc
Wilber, K. (2022). Psicología Integral: Conciencia, Espíritu, Psicología, Terapia.
Mexico: Penguin Random House Grupo Editorial Mexico.

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