Analizar la transformación de las emociones producidas por una estafa, a través de la Psicología Transpersonal

Alumna: SARA E. GÁMEZ MIER Y TERÁN

JUNIO 2024

La estafa, un delito que va más allá de las pérdidas económicas, tiene un
impacto devastador en la vida de las personas, afectando tanto su bienestar
emocional como su estabilidad financiera. Las consecuencias económicas de la
estafa, además del impacto emocional, también tienen consecuencias económicas
significativas. Las pérdidas financieras pueden provocar endeudamiento, angustia
financiera y una disminución en la calidad de vida.
Las víctimas pueden enfrentarse a la pérdida de ahorros y estabilidad
financiera, lo que puede generar un impacto duradero en su bienestar económico,
estas pueden tener un impacto catastrófico en el ser humano, agravando su
vulnerabilidad ante la vida, ya que les puede originar traumas mentales y físicos a
largo plazo. Las personas y las empresas pierden oportunidades como
consecuencia del fraude donde se tenía una planificación con el dinero perdido.
Tras una estafa se experimenta ansiedad, culpas y traumas. En un estudio
publicado en Crime Prevention Studies, un 10% a 20% de los estafados presentó
problemas de salud y pérdida de tiempo de trabajo.
En ese sentido para algunas víctimas el fraude es descrito como “destructor del
alma” ya que les genera emociones y sentimientos de engaños, deshonestidad,
culpa, inseguridad, rabia, angustia y dolor. La traición y el engaño experimentados
pueden generar sentimientos de depresión e incluso pensamientos suicidas. Las
víctimas pueden experimentar cambios en su salud mental, alteraciones del
sueño, dolores de cabeza y una disminución en su calidad de vida. El impacto
emocional de la estafa puede ser abrumador, dejando a las víctimas con heridas
profundas en el alma y en la psique.

¿Qué ocasionan los fraudes?
El engaño y la mentira han sido comportamientos presentes en los seres
humanos, utilizados como estrategias de supervivencia frente al entorno hostil.
Fueron empleados como forma de obtener recompensas y evitar castigos, en
enfrentamientos bélicos, tratados políticos, intercambios comerciales, entre otros.
Por lo tanto, este tipo de conducta ha evolucionado a lo largo del tiempo,
adaptándose a las condiciones de vida de la sociedad humana (Ashby, 2020;
Burnes et al. 2017; Caneppele & Aebi, 2019). Nuevos modos de estafa han
aparecido con el devenir del tiempo, aprovechando las bondades propias de cada
momento histórico que vive la humanidad; captando paulatinamente el interés de
otras ciencias sociales como la Sociología, la Psicología y la Economía (Button y
Cross, 2017).
Los delitos de tipo económico constituyen un área interdisciplinaria de
investigación social, dada la naturaleza del acto y los sujetos participantes, así
como los daños causados al patrimonio individual y colectivo. Este ensayo se
encuentra simplificado en los estudios de la Psicología Transpersonal debido a las
vueltas de la mente humana, donde se esconden miedos insólitos que desafían la
lógica convencional. Entre ellos, la estafa, sus consecuencias emocionales y
económicas.


Es fundamental brindar apoyo a las víctimas de estafa, tanto en el ámbito
emocional como en el financiero. La comprensión, el apoyo emocional y la empatía son fundamentales para ayudar a las víctimas a superar el trauma
emocional causado por la misma. Además, es importante proporcionar recursos y
orientación financiera para ayudar a las víctimas a recuperarse económicamente y
reconstruir su estabilidad financiera.
La estafa no solo tiene un impacto económico, sino que también causa un
profundo sufrimiento emocional en las víctimas. Brindar apoyo emocional,
orientación financiera y promover la prevención y la educación son pasos
fundamentales para ayudar a las víctimas a recuperarse y reconstruir sus vidas
después de estas situaciones. Además, es fundamental promover la denuncia de
estafas para prevenir que otros caigan en las mismas trampas.
Es por tal motivo que reconocer y abordar este trastorno con empatía y
comprensión es esencial para promover la salud mental y el bienestar de la
persona abrumada desde una mirada con amor ya que las emociones son nuestro
laboratorio de sentir desde que somos traídos a este plano con el amor de dos, de
papá y de mamá.

Todo inicia, se desarrolla y culmina en una frase: AMART (las cinco emociones
básicas amor, miedo, alegría, rabia, tristeza), aprender a manejarlas
adecuadamente, la tarea diaria de cada ser humano, de allí parte todo, sentir en tu
cuerpo para sanar tú y contigo tu sistema familiar, ya que todos estamos
conectados. Para sanar hay mucha información del árbol genealógico que buscar,
hablar sobre ello, ponerle amor al proceso y disfrutar la meta, aunque cueste reparar el lazo, para ello hay que soltar los juicios, abrazar el miedo de sacar todo
y soltar.

Cada secreto va agarrado de un lazo emocional. Por ello, es importante para
SANAR darles luz y verdad, sacarlo y hablar de todo aquello que duele en el
sistema familiar: infidelidades, amores frustrados que nunca pudieron ser, hijos por
fuera del matrimonio, las pérdidas y abortos silenciados darles sus nombres y
apellidos, enterrar a todos los bebés y niños muertos de nuestra historia familiar,
nombrarlos e incluirlos, hay que hablar de las adicciones al alcohol, cigarrillo,
drogas, a la violencia intrafamiliar, a los abusos, los maltratos, a la rabia sistémica
de ser excluidos por los tuyos, a ser etiquetado como “la oveja negra” “el malo de
la película”, al abandono personal, familiar, colectivo, de la pobreza y de la riqueza
en la familia, de las estafas y deudas, hablar de los vivos y de los muertos por
igual, del que se suicidó para no enfrentar una adversidad de salud, económica o
emocional, de ese duelo bloqueado en el tiempo y espacio, para SANAR hay que
ver la tristeza, llorar hasta que el cuerpo diga ya, contar los dolores, ese sueño
frustrado o secreto que se repite generación a generación y descubrirlos.

Hay que estar dispuesto a decir la verdad y nada más que la verdad para
SANAR con AMOR a Ti y a los Tuyos como energía que se expande al estar
todos conectados. Todo inicia con tan solo reconocer que solo era “mi” verdad
según mi historia, somos dueños de lo que llevamos en el alma, somos inocentes
al actuar por tener amor y lealtad invisible a los nuestros.

La vida es tal y como es, no hay buenos ni malos, solo circunstancias. Solo
debemos INCLUIR y SANAR lo que el cuerpo tiene rato gritando en forma de
síntomas, esas emociones atrapadas, que necesita ser atendida para integrar,
honrar, agradecer y asentir a diario, día a día en la rutina, paso a paso toda la
vida, para que trasciendas esa historia en los órdenes del amor sanador,
respetando el orden y la jerarquía, tal y como todo como es y todo como fue.
Abrirnos al perdón real, a la reconciliación, la tolerancia, la empatía, cada quien es
único e irrepetible, también imperfecto, como yo, como tú, como él y todos
nosotros, solo queda comprender que la única verdad es que todos somos
espejos, somos uno con la fuente divina.

Es por eso que para este proceso tuve que aplicarme distintos tipos de terapias,
entre ellas la meditación que fue una de las otras herramientas que use para
poder controlar la ansiedad, a relajar mi mente y así alcanzar una mayor salud
emocional, lo que contribuía a mitigar algunas de las crisis que me afectaban.

El saber respirar para poder conectarme con el ahora y el presente, tener de
nuevo esa conexión directa con Dios, ya que desde el miedo no lograba entender
lo que estaba ocurriendo y principalmente los jueves en la noche los convertí en
mi espacio donde me conectaba con la clase para poder saber usar las
herramientas y reconectar de nuevo con mi abundancia. Han sido unos meses
fuertes de muchas emociones encontradas y lo que si sigo teniendo claro es que
todos los días hay que decir GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS DIOS. A LA VIDA
Y TODAS LAS GRANDES HERRAMIENTAS QUE ATRAVES DE ESTE
MARAVILLOSO DIPLOMADO APRENDI Y OTRAS TECNICAS LAS REFORCE.

BIBIOGLAFRIA

Crime Prevention Studies, Arizona State University, 2022.

Análisis del delito de la estafa desde la psicología, (Ashby, 2020; Caneppele &
Aebi ,2019).

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