“EL SER HUMANO COMO CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU PARA CONECTAR CON SU ESENCIA”

Neida J. Contreras de Guilarte.

Junio 2024.

El ser humano como cuerpo, mente y espíritu para conectar con su esencia:
El Ser Humano es considerado cuerpo, mente y espíritu y al conectar con su esencia
puede expandir sus niveles de conciencia en bienestar y co-crear su transformación. El Ser
humano es una estructura compleja de energía que se expresa en materias tangibles e
intangibles cuyo objetivo es la transformación constante hacia un progreso cuya meta aún nos
es desconocida”; la escuela de Psicosíntesis de Roberto Assagioli fue toda una
revolución en el mundo de la psicología y sentó las bases del humanismo y de la
psicología transpersonal, se interesó por el desarrollo espiritual del ser humano y los
problemas que pueden surgir en cada fase del desarrollo espiritual.
El ser humano anda en la búsqueda de sanación, para sentirse en total estado natural de
salud y esto lo refleja “centrándose en la respiración” y olvidar todo lo que sabemos para vivir
sin ningún prejuicio una nueva espontaneidad y una nueva manera de entender el mundo: es
una invitación a alcanzar la verdadera libertad: conocernos mejor a nosotros mismos y entrar
en armonía con el Universo” y Carl Jung en su “Pirámide de los Valores Divinos” que según el
material de estudio del Diplomado en Psicología Transpersonal, resalta un inicio con la base
del autoconocimiento que lleva al ser humano a su aceptación reconocimiento, crecimiento, a
conectar con el perdón para poder amar y Ser, convirtiéndose en los estados que el Ser
debe transitar donde es fundamental el trabajo de autorrealización que a través de estos
escalones de su aventura humana-divina pueda llevarlo a la expresión más pura de la
potencialidad y su manifestación de conciencia. Ahora ¿Cómo llegamos a esta conexión
divina? Con los estados meditativos, que son técnicas y ejercicios utilizados en la terapia
transpersonal.

Desde mi experiencia encontré mi estado natural de salud desde la plenitud, el bienestar y
la conciencia con mi propio método llamado B.E.T (Bienestar, Expansión y Transformación). Y
todo inicia a mediados del año 2.013 con la pregunta ¿Cuáles eran esas cosas que
necesitaba para vivir bien? Pues descubrí que más allá de las necesidades materiales, lo que
importaba en gran medida en mi salud era el Bienestar.
Cuando me hago consciente de que era necesario liberar mis temores, priorizar mi amor
propio, conocer ¿Quién soy? como ser humano, descubrí mi propósito de vida. Esto me
conectó con mí sentir, pensar y accionar desde el disfrute en todas las áreas de mi vida,
incorporando hábitos que me hacían sentir en Bien-Estar físico, mental y emocional/espiritual.
Mi experiencia comenzó al romper patrones mentales limitantes y abrirlos a una mirada
más amplia; para esto fue necesario un viaje a mi interior a través de un “darse cuenta” y dejar
atrás la necesidad de control, la crítica interna, el juicio de valor y la auto exigencia; hasta ir
conectando con mi esencia, reconociendo que la vida es un espejo, todo lo que nos rodea es
una proyección de nosotros mismos; en ese instante comienzo a ser consciente de que todas
las respuestas no están afuera, sino en mi interior.
A partir de ese instante me conecté con la energía divina incorporando a mi vida la
determinación, la seguridad y confianza, el autocontrol, aplicando técnicas de liberación
emocional y conectando con mi paz interior; invadiendo la chispa divina de mi “Yo superior”
integrándolo a mi identidad personal. Ahora ¿Cómo conecté con esta energía divina? Pues a
través de los 7 chacras, alineándolos y activándolos, superando bloqueos que se asocian a
los miedos, la culpa, la vergüenza, la tristeza, el engaño, la ilusión y el apego: los cuales
generalmente me tenían estancada y me alejaban de la expansión de mis niveles de

consciencia, conectando así con mi poder interior y logrando cambios potenciadores en mi
vida.
El vehículo que utilicé para llegar a este punto fue la meditación para calmar la mente y
cultivar la apertura de cada chacra superando mis desafíos existenciales; considero que la
meditación fue mágica en mi vida para trabajar la influencia nociva en mi mente, pasando por
el plano personal, el plano transicional y el plano transpersonal.
En resumen, como ser humano en mi plano personal me sumergí en un trabajo interior,
centrado en el descubrimiento y aceptación de mi ser, conectándolo con mi plano psicológico,
mientras que el plano transicional representado por mi chacra corazón fue el puente entre el
plano personal y transpersonal e implicó superar miedos; en mi caso al rechazo, al ridículo, al
que dirán, a mostrarme, así como la culpa y la vergüenza, lo cual me permitió ir
experimentando progresivamente el amor a todos los seres y la sabiduría intuitiva. En este
proceso me di el permiso de trabajar mis apegos a las personas, lugares y cosas materiales,
adquiriendo una conciencia de unidad e interconexión con el mundo que me rodea, lo cual fue
necesario para trabajar el plano personal y transicional.
Quiero destacar que al alinear y activar mis siete chacras pude conectar con mi poder
interior y sentir paz, convirtiendo las acciones que generaron cambios en mi vida en hábitos
que hoy día me permiten disfrutar de mi transformación para evolucionar y encontrar mi
estado natural de salud, conectar con mi fuerza interior desde la fluidez y el amor, soltando,
reencontrándome y aceptándome con mis defectos, mis virtudes, mis luces y mis sombras.
“Yo soy Neida Contreras una mujer libre, dispuesta a dar y recibir amor y vivo en bienestar,

expansión y transformación desde mi esencia”.

Borner S. “Biografia del científico del espíritu” Roberto Assagioli (2.019)
www.lamenteesmaravillosa.com
Watts. A. “El camino del Tao” (1.976) . Editorial Titivillus.

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