
Por Dr. Raúl Morales Valdez – Médico Cirujano / Psicoterapeuta Gestalt.
Durante gran parte de mi vida he vivido con incertidumbre y cierta preocupación sobre si he estado haciendo lo correcto (o adecuado) para mí y si estoy en el lugar indicado… A veces me he preguntado si en otra vida habría nacido en un lugar diferente, pues siento mucha afinidad con otras culturas.
En mi ciclo de vida de 40 años he sido un ávido buscador de respuestas de todo tipo y en todos los aspectos posibles, mi formación como Médico me ha satisfecho mucho de lo que necesito conociendo el funcionamiento del cuerpo humano y la historia natural de la enfermedad, pero sentía que me faltaba algo más, por ello, decido convertirme primero en Orientador Humanista, y posteriormente en Psicoterapeuta Gestalt, y adentrándome en la parte psicoterapéutica descubro que el mundo de la Psicología transpersonal me atrapa y satisface, máxime, al descubrir que esta rama estudia todos los procesos que en algunas otras corrientes no tiene explicación al 100%.
Revisando los temas tan completos de este diplomado, me encuentro con el contacto con temas relacionados a plantas de poder y enteógenos que son elementos que me han hecho mucho sentido en los usos y respuestas que nos pueden brindar al consumirlos, con la premisa de que no todos tendremos la misma respuesta, y que en algunos casos ante una mala ministración de las sustancias o un mal manejo del guía o chamán podríamos tener un brote psicótico.
Dentro de mi búsqueda he tratado de encontrar las mejores alternativas basadas en experiencias de otros, y en la trayectoria de los guías que he podido obtener y me he topado con dos buenas experiencias de contacto con estos elementos poderosos como el bufo Alvarius y el Kambó…
En agosto del 2018, después de laborar fuera de mi estado, regresé por una oferta laboral atractiva, de la cual fui despedido (por primera vez en mi vida) y eso me generó mucho caos e inestabilidad, llegando a pensar, que cosas estaría haciendo yo tan mal, para que halla determinado que ya no podría laborar en dicha empresa. En ese momento, de la nada una persona me platica de una sesión que se llevará a cabo en días próximos en Tepoztlán Morelos, un lugar Místico y enigmático muy cerca de Cuernavaca, la capital de mi estado, y tomo la decisión de acudir a la ceremonia.
Se me indicó una abstinencia sexual, de alcohol y carne y estar lo más descansado posible, comenzó el guía con un ritual de presentación, y algunas oraciones o cantos a la tierra, y preparó las hojuelas del Bufo, que como ya se sabe, se extrae de un Sapito que emerge en época de lluvias en el estado de Sonora, en México, y cuyo proceso de extracción de esta sustancia no daña en lo mínimo al animalito. Calentó las hojuelas en una pipa, y me la colocó en la boca pidiendo que inhalara profundamente, lo cual hice y me generó un poco de tos, el guía cubrió mi boca y me pidió que lo contuviera dentro lo más que pudiera, así lo hice y todo comenzó…
Lo primero que sentí fue una liviandad en el cuerpo, me sentía completamente ligero, y con los ojos cerrados comencé a ver muchos efectos tipo caleidoscopio, que hoy entiendo que eran parte de una geometría sagrada, estuve de pie alrededor de 1 minuto y el guía comenzó a ayudarme a recostarme en un petate, era un clima fresco, pero no sentía frío. Posterior a acostarme, comenzó a silbar con una flauta, tocar un tambor y hacer algunos cantos sagrados muy cerca de mi oído derecho para que yo lo escuchara y mantuviera mi conexión en el aquí y ahora, aun con la experiencia alucinógena que estaba percibiendo, de vez en cuando tocaba mi pecho poniendo su palma sobre el… en un momento comencé a ver una imagen similar a una galaxia, y nebulosas, y de pronto se despejó el cielo y veía un resplandor, alrededor de mi comenzaron a caminar alrededor de 6-8 personajes aparentemente humanos, con unas túnicas tipo de monjes, en un momento se detienen y concentran su mirada en mí, observándome de manera fija, como analizándome y comentando algo entre ellos sin emitir una palabra, continuaron haciéndolo y colocaron sus manos sobre mí sin tocarme, como si me estuvieran enviando energía tipo Reiki; Durante todo este proceso de alucinación estuve llorando de manera inconsolable y con un sentimiento desbordado.

Continua mi visión y llego a un lugar similar a un estadio con gradas, y yo bajaba caminando una escalera, al centro del lugar que era circular, había un féretro abierto, y muchas flores blancas tipo alcatraz, y había un hombre con las manos entrelazadas entre sí junto a la caja, viendo al difunto. Me acerqué lentamente intrigado para ver quienes eran esos dos personajes, y observo que el difunto en el ataud, era yo, con un traje azul hermoso y una corbata preciosa, mi primera impresión fue, que bien me arreglaron para morir.
Después de observar mi cuerpo inerte mi reacción fue de sorpresa, pero de tranquilidad al saber que todo había terminado, volví de mi trance, y aprendí a ver la vida con ojos de mayor ilusión, con mejores expectativas y sobre todo disfrutando de cada momento vivido, finalmente, fue un renacer espiritual para mí.
Respecto al Kambó, hace algunos meses tuve una neumonía severa que me puso en contacto frente a la muerte, estuve grave y perdí mucho peso, y aunque estaba temeroso agradecí a Dios el permitirme seguir con vida y lo logré. Después de un largo periodo en hospital y una cirugía, me recuperé en casa y encontré la opción de utilizar el veneno llamado Kambó para elevar mi sistema inmune, y vi una publicación de una ceremonia que se llevaría a cabo muy cerca de mi hogar, a la que por supuesto, asistí.
No tuve indicaciones de preparación previa, aunque ya conocía las que regularmente se indican, la noche anterior tomé dos cervezas y no dormí muy bien, por la mañana acudí a dar consulta con un poco de nausea, y lo único accesible fue comer un ceviche. Llegó el momento de llegar a la ceremonia, el guía, Daniel, me indicó tomar dos jarras de agua natural para que el veneno tuviera efecto y generar la limpieza interior y la purificación, tomé los dos litros, me realizó 7 puntos de quemadura, comentando que sería una aplicación por cada 10 kilos ( en ese momento pesaba 70 kilos) y procedió a aplicarme el veneno, una especia de crema amarillenta, similar a ajo molido, me aplicó los 6 puntos, diciéndome que si no tenía el efecto total, utilizaría el 7º, y que esperaba que yo no me inflamara tanto de la cara, pues si pasaba se debía a una inflamación de hígado, me alarmé un poco con eso, pues me daba preocupación que si me hinchaba de la cara no pudiera acudir a mi trabajo tranquilo. Después de la aplicación, no sentía nada de manera inmediata, a los 10-15 min aprox. comencé a sentir un poco de taquicardia, mucho calor, y sensación de sentir la cara y las manos grandes. A los pocos minutos, comencé a vomitar de manera continua, sin parar, me sentía morir, era una sensación de vaciamiento extremo y de dolor en cada Arcada, pero ya estaba dentro del proceso, el Guía solo me acompañaba de cerca diciéndome: “Sácalo todo, ya va saliendo todo malo, tu puedes”. El malestar era muy incómodo, presión en el pecho, dolor abdominal, una sensación de estar “inflado” me siguió impulsando a respirar profundo y a estar tranquilo, yo escuchaba a lo lejos la voz, pues percibía un ligero zumbido de oídos, finalmente comencé a sentirme mejor, muy relajado, mis sensaciones desaparecieron y todo volvió a la normalidad, después de 15 minutos, volví a vomitar, asumo que por haber comido, y no se me indicó no hacerlo, pues esta ceremonia fue por la tarde, y el ayuno hubiera sido prolongado.
Después de eso, entré a un temazcal en 4 tiempos de 20 minutos al sonido del tambor con cantos a la tierra, y después de eso mi cuerpo comenzó a tener mucha más energía. A partir del día siguiente me sentí muy animado, con ganas de hacer muchas cosas, acudí nuevamente al gimnasio, a donde hace mucho no acudía, siendo domingo, ordené mi hogar, terminé pendientes, y disfrutaba mucho de mis momentos como algo muy especial.
Desde ese día hasta hoy, me he sentido renovado y con más energía, muy animoso y con ganas de aprovechar todos los momentos que se me presentan y todas las oportunidades que la vida me va poniendo enfrente, en estos meses después de la aplicación, he sentido mi cuerpo de cierta forma renovado y con un nuevo ímpetu para continuar mi crecimiento personal y espiritual, ávido de continuar aprendiendo y creciendo, agradecido con esta formación por mostrarme otra faceta mía que no conocía.