DESPERTAR ESPIRITUAL A TRAVÉS DE LA ILUMINACIÓN DE LA SOMBRA

Por Martha Patricia Rodríguez Arredondo.

En la actualidad con cierta frecuencia se escucha la necesidad de que la humanidad tenga un despertar espiritual, existen diferentes enfoques para definir el despertar espiritual, que parte de las ideas más simples a las más profundas, en esta ocasión se partirá desde su forma más sencilla para su accesible comprensión.

Este despertar es permitirse ser lo que se es, es mirarse a sí mismo sin autoindulgencia, ni resignación, es aceptarse tal como se es, sin violencia, ya que cuando se acepta a sí mismo de una manera compasiva, es cuando inicia la transformación.

El despertar espiritual, significa quitarse las máscaras, los condicionamientos, que son como velos que disminuyen la claridad para conectar con lo más bello de sí mismo que es la espiritualidad.

El despertar también es ser conscientes de la impermanencia y del continuo transcurrir de la vida. Esto permite ser consciente de la muerte y a partir de ello, decidir cómo queremos vivir nuestro tiempo finito de la vida.

Para lograr la aceptación de sí mismo, es necesario quitar los velos, es decir, poner luz a nuestra sombra, siendo estos los aspectos de sí mismo que por alguna razón se ha rechazado, ocultado, negado, proyectado, enajenado, escindido. En términos de la psicoterapia, la sombra es el inconsciente reprimido, siendo su caracteristica principal ocultarse de nuestra conciencia.

Cuando se vive bajo esta sombra, se permite que los impulsos y sentimientos enajenados dirijan nuestra vida por caminos totalmente diferentes a nuestras decisiones conscientes.

Para iluminar la sombra, es necesario esforzarse en volverse conscientes de los propios impulsos, sentimientos, potencialidades, necesidades inconscientes reprimidas, de tal forma que permita tomar decisiones en plena libertad, ya que lo que se ignora, puede terminar por hacer daño, sin embargo con lo conocido es más fácil trabajar y transformar.

Frecuentemente están en la sombra las capacidades más elevadas, que quieren ser rescatadas para ser vividas, esto se debe a que estas capacidades no coinciden con la imagen que se tiene de sí mismo y se vive siendo menos de lo que realmente se es.

El trabajo con la sombra es para siempre, es necesario e interminable ya que no hay punto final para el despertar espiritual pleno, sin embargo los beneficios del despertar se pueden empezar a disfrutar desde el inicio del camino.

Por Martha Patricia Rodríguez Arredondo.

Guadalajara, Jalisco. México.

Deja un comentario