
Escrito por Ana Fabiola Hernández.
El duelo es un tiempo en el que el presente se ve invadido por muchas y diversas emociones y
pensamientos. Estas emociones nos aíslan del entorno de los seres queridos y nos lleva a enfrentarnos a una nueva realidad que se constituye de un espacio vacío donde antes había contenidos de vida y esto es duro. El duelo nos despide de una forma de vivir cotidiana que ya no será igual y nos proporciona el espacio para contrarrestar esa dureza. Es muy importante expresar el dolor y más importante aún es recibir apoyo durante el proceso.
La importancia del duelo
El duelo permite que nos adaptemos a la nueva realidad en la que aquello que perdimos ya no está. Es un proceso que libera en la medida que encontremos la comprensión y la compasión que nos ayude a ser capaces de recuperar la persona que fuimos y a la vez sumamos la maduración que conlleva tal experiencia.
El duelo no tiene una duración fija y dependerá de la exigencia del entorno de volver a la cotidianidad lo que a su vez ayuda a evitar que el duelo se extienda. Es importante no confundir la extensión del duelo con la valoración que damos a la pérdida ni que se asuma que el duelo haya pasado si nos permitimos momentos de olvido y bienestar.
Fases del duelo
Existen por lo general cuatro fases del duelo:
- Incredulidad y dolor. No podemos reaccionar ante la pérdida. Esta fase amortigua la intensidad de sentimiento que no nos permite darnos cuenta del significado de la pérdida mientras nos
preparamos para hacerlo. - Sentimiento de ausencia. El dolor es soportable, surge la necesidad de expresarnos aunque nos
cerramos a escuchar. - Aceptación. Somos capaces de escuchar para aliviar el dolor.
- Aceptación madura y transformación de la pérdida. Estamos dispuestos a dejar de sufrir y
podemos redescubrir el valor de los pequeños placeres. Superamos el sentimiento de culpa. El
vacío se llena con vida.
Estas fases permiten analizar lo ocurrido y da una oportunidad de transformación, crecimiento y
replantear la forma en que vivimos.
Acompañar el proceso del duelo
Quienes deseen acompañar a otros en su proceso de duelo deben:Aceptar el dolor del otro, sus lágrimas y su llanto. Animarlo a expresar lo que siente, sin imponerlo. Estar allí.Ser capaces de escuchar cuando el otro necesite desahogarse. Es aconsejable nombrar al difunto y lo incorpore en la conversación. Se recomienda usar preguntas como “¿te preguntas cómo vas a poder seguir viviendo sin ….?” Evitando las frases como “estoy convencido de que sabrás cómo
salir adelante”. Este tipo de expresiones corta la comunicación.Ser empáticos, capaces de imaginar lo que está viviendo el otro, respetar su dolor sin quitarle su
importancia.Tener paciencia. Considerar que el otro está pasando por un proceso de duelo y no retoma la vida
con rapidez. La amistad y el afecto son fundamentales para apoyar a una persona en su proceso
de duelo. Considerando que estas crisis pueden convertirse en patologías y malestar o en fuente
de crecimiento personal, la paciencia en el acompañamiento es importante.
Qué es Psicología Transpersonal.
Transpersonal significa más allá de la persona, de su yo. Pertenece a una dimensión que trasciende el límite personal y lleva a una realidad espiritual. La psicología transpersonal investiga las experiencias transpersonales, sus procesos y eventos.
Se desarrolla en la medida que la conciencia se expanda y la persona alcanza niveles de observación y profundidad. Las personas despiertas a la conciencia se ponen en el lugar del otro con facilidad, atenuando el dolor de la despedida y observando cómo ante la pérdida brota la aceptación que nace de la confianza de que lo que sucede es, de alguna manera, la mejor opción. Las personas que viven de manera consciente, tienden a vaciarse de necesidades y dependencias llegando a una aceptación de la realidad haciendo que la pérdida tenga un impacto emocional.
El enfoque transpersonal conlleva a reorientar el “ser” y el “tener”, ejercitando el desprendimiento y confirmando que no se puede perder nada que ya no se tiene. Es recorrer la vida sin mochilas emocionales ni mentales.
Desde la psicología transpersonal, toda crisis supone un momento único en el que los temores surgen con el duelo permitiendo poner luz y convirtiendo el dolor en energía transformadora hacia lo profundo de nuestra esencia. Cuando nos abrimos a vivir el dolor, nos abrimos hacia nuestra verdadera naturaleza, un espacio de amor donde el dolor tiene cabida y se desarticula el sufrimiento. Desde esta perspectiva alcanzamos una comprensión amplia y profunda de la vida y también de la muerte.
Trabajar el duelo desde lo transpersonal nos lleva desarrollar una actitud de rendición ante lo que hay, desde la que nos permitimos vivir la experiencia, por dolorosa que sea, y abrazar lo que surge ésta, simplemente atestiguando lo que aparece que tarde o temprano nos lleva a una visión más profunda, amplia y renovadora, a una comprensión única que nos ayuda a comenzar una nueva vida sin ese ser querido.
Uno de los grandes aportes del enfoque transpersonal en el acompañamiento de personas en proceso de duelo es que abre un espacio de alivio al sufrimiento a través de la presencia serena, el escuchar
activamente, el silencio consciente y una actitud que acoge el dolor sin emitir juicios y sin pretender acelerar el proceso. Esto surge cuando el acompañamiento se hace desde una posición más allá de lo cognitivo, con su presencia desde la conciencia emocional.
El enfoque transpersonal conlleva a dejar de darle sentido a la propia identidad en la forma perecedera, mientras ejercitamos el desprendimiento de lo transitorio en las pérdidas, pequeñas y grandes, que enfrentamos cada día, permaneciendo en la quietud interno sabiendo que tras el dolor hay un nuevo amanecer y evocando en los momentos difíciles el soltar y dejar partir como actitud que conecta con el fluir de la vida.
Escrito por Ana Fabiola Hernández.