Filosofía Védica como origen de la Psicología Transpersonal.

Por Kathya A. G. Iglesias

Sabiduría Antigua y Ciencia Moderna

La filosofía védica es históricamente anterior al hinduismo.
Basándose en la evidencia literaria, los científicos ubican el periodo védico entre el año 1500 A.C. y el 500 A.C.
Los antiguos sabios, videntes y yoguis de esa época no poseían las herramientas tecnológicas necesarias para medir y cuantificar los cambios fisiológicos que ocurren en respuesta a los estímulos psicológicos. Sin embargo, entendieron profundamente que la mente, el cuerpo y el espíritu están íntimamente relacionados. Las enseñanzas védicas entran en gran detalle en la forma en que cada faceta de nuestro ser influye e impacta en la otra. Brillantemente, la sabiduría obtenida de estos textos antiguos se está confirmando progresivamente por la ciencia moderna, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

El conocimiento védico enseñó desde entonces que no somos simplemente víctimas de fuerzas externas o de la química corporal, sino que podemos controlar nuestras propias vidas contactando nuestra conciencia interna.


Desde el punto de vista védico, las emociones son energías, a un nivel sutil, que reflejan nuestros estados mentales. Las reacciones corporales y cerebrales que se ven afectadas por nuestras emociones son consecuencias más que causas. Podemos transformar esto cambiando nuestra conciencia, actitudes y forma de percepción. A nivel interno, nuestras hormonas son puestas en movimiento por nuestra propia mente y prana. Podemos controlarlos a través de cambios en la dieta, el ejercicio, la ingesta sensorial, la motivación y los valores. No necesitamos ser víctimas de ello.


Igualmente sorprendente es cómo la filosofía védica propone que las emociones que vienen del amor y las actividades como el apoyo social, inducen la producción de algo llamado telomerasa. Esta es la enzima que repara la destrucción hasta los extremos de nuestro ADN en espiral. Los vaishnabas conocían que el poder de nuestras emociones tiene efectos de largo alcance, incluso hasta el código biológico de nuestra existencia.

Psicología Transpersonal

El encuentro de Jung con el pensamiento oriental, incluido el Yoga y el Vedanta, que estudió en detalle e incorporó aspectos de su sistema.
Su viaje a la India duró tres meses, comenzó en diciembre de 1937; sin embargo, un verano antes tuvo como huésped a un Gurú de Mysore, cuidad de la India.
Dice Jung, en sus memorias que, antes de ir a la India «había leído ya mucho acerca de la filosofía india y la historia de la religión, y estaba profundamente convencido del valor de la sabiduría oriental. El practicaba el yoga de la respiración.

En la India le nombraron doctor «honoris causa » de la universidad hindú de Benarés y la anglo-hindú de Calcuta. En este viaje estuvo diez días hospitalizado por disentería y allí tuvo una visión le hizo comprender que su «misión» se encontraba dentro de la tradición occidental y no en la oriental. He aquí lo que escribió al respecto:

«El sueño borró con fuerza todas las impresiones diurnas, aún tan intensas, de la India, y me trasladó a lo que pertenece a Occidente, que se halla desde hace mucho tiempo descuidado. Fui arrancado del mundo de la India y se me recordó que la India no era mi tarea sino sólo un tramo del camino -aunque un tramo importante- que debía hacerme acercar a mi meta. Era como si el sueño me formulase la pregunta:»¿Qué haces en la India? Busca mejor, para tus iguales, la copa curativa, el «Salvator mundi», del cual tenéis urgente necesidad.”

Para Jung, Oriente y Occidente no son opuestos sino complementarios. Y a sus 85 años escribía:
«Una concepción racionalista aborda sólo un aspecto del mundo, pero no abarca, ni con mucho, todas las posibilidades de la vida. Las experiencias psíquicas no tienen sus raíces sólo en el exterior, y los contenidos espirituales no derivan únicamente de la percepción sensible. Hay una vida psíquica irracional, interna, la llamada vida «espiritual», de la cual, a excepción de algunos místicos, nadie sabe casi nada, o no quiere saberlo. La mayoría de las veces la «vida interior» es considerada como un sinsentido y, de ser posible, debe hacérsela cesar. Evidentemente, ello vale hoy tanto para Oriente como para Occidente. Sin embargo, en el interior del hombre se halla el origen y la fuente inagotable del yoga, del Zen y de muchos otros movimientos espirituales de Oriente y de Occidente».

CONCLUSIÓN

Mientras sigue siendo parte de la psicología moderna, la psicología transpersonal se ramifica para integrar las experiencias más trascendentes de la psique humana, reconociendo el valor de la experiencia religiosa y las tradiciones espirituales.

El conocimiento védico tiene un conocimiento aún más amplio que nos lleva de una simple visión psicológica de quiénes somos a una comprensión de nuestra naturaleza cósmica y conexión con el universo en su conjunto. Refleja no solo las ideas de algunos pensadores modernos, sino la experiencia de numerosos yoguis y rishis durante miles de años, que han creado un vasto sistema de experiencia para el desarrollo y la trascendencia humana.

Bibliografía:
http://jungmundoimaginal.blogspot.com/2011/05/jung-y-oriente-primer-acercamiento.html
https://alejandraplaza.com/sabiduria-vedica-antigua-y-ciencia-moderna/

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