
Por Michel Padilla
En la última década, el uso de pequeñas cantidades de psicodélicos para mejorar las funciones cerebrales ha despertado interés tanto en la comunidad científica como en el público en general.
Psicodélico significa «lo que manifiesta el alma». Los psicólogos y psiquiatras creían que las drogas que estudiaban en los años cincuenta y sesenta (especialmente el LSD, la psilocibina y la mescalina) hacían que las partes subconscientes pasaran a la mente consciente. De este modo, se podían ver y procesar sentimientos y recuerdos reprimidos. Lo que todas las sustancias psicodélicas tienen en común es que inducen una experiencia de viaje clásica en dosis elevadas, no son adictivas y, especialmente cuando se trata de microdosis, apenas plantean riesgos en personas sanas.
¿Qué es la microdosificación?
Es la práctica de consumir una cantidad muy pequeña de una sustancia psicodélica, (entre el 5 y el 10% de una dosis normal) con la intención de mejorar la calidad de vida. Cuando se toman microdosis, no se experimenta un viaje psicodélico clásico con alteraciones visuales; en su lugar, sólo se perciben efectos sutiles llamados efectos ¨subperceptuales¨. Esta práctica produce los mejores resultados cuando se realiza durante un periodo de tiempo prolongado siguiendo un esquema de dosificación, o protocolo. Los efectos y resultados exactos dependen en gran medida de la persona, de la sustancia, de la dosis y de muchos otros factores personales como su intención, sus expectativas y su mentalidad.
Las sustancias psicodélicas actúan sobre los receptores de serotonina (5-HT). Estos se encuentran en todo nuestro sistema nervioso y rigen muchos aspectos de nuestro ser, como el estado de ánimo, el pensamiento, los movimientos intestinales, el aprendizaje, la memoria y la cognición. Como resultado, cuando se consume sólo una microdosis de una sustancia psicodélica y se evita así el «viaje clásico», el cerebro puede centrarse únicamente en el impulso cognitivo causado por estos receptores.
Los efectos sutiles de la microdosificación más mencionados son: más energía y creatividad, mayor claridad de pensamiento y capacidad de resolver problemas, mayor concentración y conciencia, estado de ánimo positivo, mayor empatía y estar más presente.

¿Qué dice la ciencia?
Existen pocas teorías de la neurociencia sobre el funcionamiento de la microdosificación por la falta de ensayos clínicos. Sin embargo, la extrapolación de los efectos usualmente encontrados en altas dosis de psilocibina, sugiere que pequeñas dosis pueden modificar la actividad oscilatoria del cerebro, la percepción, las funciones cognitivas y el estado de ánimo.
El Dr. James Fadiman es conocido como el «Padre de la Microdosis» por sus exploraciones pioneras y estudios científicos sobre la microdosis. Desde 2010, ha estado recopilando informes de miles de personas de todo el mundo que han probado la microdosis, muchos de ellos siguiendo la rutina de microdosificación sugerida por él de un día sí y dos días no (el Protocolo Fadiman).
A partir de sus propias observaciones en estos informes anecdóticos, Fadiman ha llegado a la conclusión de que, cuando se toman microdosis, la información parece viajar mejor por el cuerpo. Parece que pone las conexiones erróneas en el lugar correcto. Lo que él concluye es que la microdosificación parece (re)equilibrar a las personas; mejoran las relaciones con sus cuerpos y se ponen más en sintonía con sus necesidades. Por ejemplo, la gente dice que crea patrones beneficiosos, como dormir mejor, comer más sano e incluso dejar las adicciones.
Investigación científica
En 2018 Fadiman y Korb emprendieron una exploración sistemática de los efectos de las “microdosis”, basada en estos informes. Durante 18 meses, más de mil personas de 59 países realizaron una evaluación diaria de su estado emocional, con la lista PANAS, hasta por cuatro meses. Los informes de los participantes sugirieron que las microdosis (espaciadas pero repetidas) fueron seguidas por mejoras en el estado de ánimo, especialmente en la depresión. Se observó un aumento de la energía, una mejor eficacia en el trabajo y mejores hábitos de salud. Muestras más pequeñas describieron el alivio de los síntomas en dolores de cabeza por migraña, síndromes premenstruales, lesiones cerebrales traumáticas, herpes zóster y otras afecciones.
En los últimos meses se publicó un ensayo clínico, donde se reclutó a 34 personas a punto de comenzar un esquema de microdosificación con hongos (Psilocybe cubensis), siguiendo un diseño experimental doble ciego controlado con placebo. Se investigó los efectos agudos y a corto plazo de 0,5 g de hongos secos en el estado de ánimo, comportamiento, creatividad, percepción, cognición y medición de la actividad cerebral. Los efectos agudos informados fueron significativamente más intensos para la dosis activa en comparación con el placebo, pero sólo para los participantes que identificaron correctamente su condición experimental. Estos efectos fueron acompañados por ciertos cambios en el electroencefalograma (EEG). De acuerdo a estos hallazgos, las microdosis pueden provocar efectos subjetivos notables y alteraciones de ritmos en el EEG, pero sin evidencia que respalde un mayor bienestar, creatividad y función cognitiva. Se concluyó que la expectativa subyace en al menos algunos de los beneficios anecdóticos atribuidos a la microdosificación con hongos de psilocibina. No obstante, los estudios de imagen dejan claro que algo está ocurriendo.
Aunque Fadiman cree que su investigación de campo (más de 1850 informes de experiencias individuales en todo el mundo) proporciona pruebas sólidas de los beneficios de la microdosis, también sabe que los ensayos clínicos son un paso necesario en la trayectoria de hacer accesible el tratamiento médico con psicodélicos.
A pesar de que el uso de dosis bajas de psicodélicos constituye un atractivo modelo terapéutico, ya que puede evitar los problemas potenciales asociados a estados no ordinarios de conciencia provocadas por dosis más altas, sabemos de los problemas a los que se enfrentan los estudios que pretenden descubrir los efectos de una droga psicodélica: se han realizado pocos ensayos aleatorios de gran tamaño en humanos y, por supuesto, los psicodélicos son ilegales, lo que significa que no puede haber un adecuado control de las variables del estudio (calidad en el suministro, entorno de la persona, cantidad ingerida…). Sin embargo, en los últimos años ha habido un aumento exponencial en estudios de este tipo y cada día hay más evidencia científica del funcionamiento de esta práctica.

BIBLIOGRAFÍA
- Carhart-Harris, R. L., et al. (2016). Neural correlates of the LSD experience revealed by multimodal neuroimaging. Proceedings of the National Academy of Sciences, 113(17), 4853-4858.
- Fadiman, J. (2011) The Psychedelic Explorer’s Guide: Safe, Therapeutic, and Sacred Journeys. Park Street Press.
- Harman, W. W., McKim, R. H., Mogar, R. E., Fadiman, J., & Stolaroff, M. J. (1966). Psychedelic Agents in Creative Problem-Solving: A Pilot Study. Psychological Reports, 19(1), 211–227.
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