“ARQUETIPO ÁNIMA Y ANIMUS: UNA VISIÓN DESDE LA M ITOLOGÍA GRIEGA EN UNA RELACIÓN DE PAREJA”

Autor: Hidalgo G., Anuely E.

Energía femenina –Animas- reflexiva, gestante, creativa, inspiradora e intuitiva; energía masculina –Animus- impulsiva, racional y competitiva, con necesidad de proveer; ambas una realidad inherente en cada ser humano, tan inherente como la contracción del diafragma y la expansión de los pulmones al inhalar. Muchas veces asociamos la predominancia de alguna con la orientación sexual, lo cual es equívoco en su totalidad. La presencia de una u otra es dual jamás única, sin embargo la prevalencia es aquello que marca la diferencia entre cada individúo, lo que muchas veces va a determinar qué tipo de energía atraerá para sí ya que como indica el Principio Chatelier “el sistema siempre se esforzara por mantener el equilibrio, porque energéticamente le es favorable (menor gasto de energía). Como consecuencia, habrá cambios que contrarresten los factores que desequilibran el sistema” (Khan Academy, 2023) entendiéndose en este tema a la pareja como un sistema dentro de la sociedad.

No obstante, a pesar de que el sistema se esforzara por mantener el equilibrio, no asegura que en cada caso sea este  una constante, lo que puede acarrear desequilibrio cuando no se consigue el objetivo. Por ende,  se puede interpretar tres tipos de parejas donde es observable repercusiones  tras la influencia de dichas energías. Ahora bien, dentro de la mitología griega encontramos uniones que reflejan como cada energía influyen de manera directa e indirecta para el desarrollo de las relaciones según la unión.   

Inicialmente, Afrodita, diosa del amor y la fertilidad, Villalobos (2004 ) explica que “una historia contaba que un pez del rio Éufratese encontró un huevo maravilloso y grande. Lo empujó hacia la costa una paloma lo incubó y así nació la diosa, de quien se dice es la más amable y compasiva para la humanidad” (pág, 91). Por otra parte, Ares, dios de la guerra, Villalobos (2004) indica que “la mayoría de los mitos en que interviene Ares son mitos guerreros, narraciones de combate. El campo de batalla es su reino, la lucha es su placer, y la sangre derramada su triunfo” (pág 83). Al verse, es este quien se enamora perdidamente de la diosa del amor y que a diferencia de sus otras amantes es a ella a quien decide cortejar sumiéndola en halagos, atenciones y regalos. Una Afrodita hermosa inspiradora para Ares quien crea la necesidad del cortejo para volverse merecedor de su amor.

Por otra parte, Eros, descrito por Villalobos (2004) como “la virtud atractiva que lleva a las cosas a unirse y crear la vida” (pag. 29) se enamora perdidamente de Psique una mortal princesa de una belleza extraordinaria, lo que dio paso a una historia de amor inmersa en un dramático escenario donde a Psique no se le permitía observar a su esposo, sin embargo, se amaban cada noche a oscuras bajo sus compañías, con efusiva pasión. A pesar de ello, Psique presa de la curiosidad traiciona la confianza de Eros desobedeciendo lo antes expuesto y este se ve obligado a irse, abandonándola ofendido y permitiéndole vagar en su búsqueda atravesando pruebas inhumanas exigidas por Afrodita. No obstante, es el mismo Eros quien tras no lograr hacer omisión de sus emociones intercede por Psique con Zeus para que este último le conceda la inmortalidad y poder consumar su amor por la eternidad.

Por último, Artemisa, diosa de la caza descrita por Villalobos (2004) como “ajena a todo lo visionario, lo nostálgico y lo lánguido. Nada sabe de las tiernas delicias del amor. Es el espíritu de la acción lo que la caracteriza”, es quien se enamora de Orión, irónicamente una de las amazonas, virgen, de rechazo constante hacia la figura masculina, es encantada por el hijo de Poseidón, uno de los mejores cazadores de la tierra, tanto, que podía cazar en la isla donde lo hacia la misma. Es allí  donde procedió a  conocerla, a pesar de haber sido visualizado con anterioridad por Artemisa, es bajo un baño de rio que este se percata de su presencia embelesado con su belleza, lo que desencadena en la diosa una persecución a arco y flecha con el intruso, donde este por sus habilidades esquivaba cada una de ellas, lo que consecuentemente generaba molestia de fallar a Artemisa, y a su vez un pequeño gozo por el desafío que implicaba fallar y continuar cazando, una especie de juego para ellos. Se dice en uno de los mitos relacionados a la muerte de Orión que es en manos de Artemisa luego de que el mismo tuviese la osadía de retarla. Un constante enfrentamiento de superioridad los atrapaba en una ola de encanto, no obstante, es el mismo enfrentamiento lo que los lleva al cese, enmarcado en su verdadero significado, la muerte.  

Tres parejas, tres desenlaces de relación a partir del tipo de energía prevaleciente en cada individúo y el equilibro presente o ausente en una u otra. Por una parte Ares y Afrodita una pareja con energía equilibrada. Eros y Psique con energía femenina en igualdad y Artemisa y Orión representantes de la más viva energía masculina.

Mas allá de lo que cada relación representó en su momento histórico, las enseñanzas de cada mito o las influencias del criterio de normalidad de la antigua Grecia y su deidades es perceptible como el Arquetipo del Anima y Animus  se hace presente para contribuir con el desarrollo de una pareja, como esto determina la conducta y el desenvolvimiento de uno u otro individuo priori a la relación o ya  siendo consumada.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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