
Escrito por Luzmarina Quirós
La etimología de la palabra duelo deriva del latín: ¨dolus¨ que significa dolor en su traducción al castellano, también se entiende aflicción por la palabra. Este sentimiento es lo que se tiende a experimentar tras la muerte de un ser querido.
El duelo es parte del proceso de pérdida, ya sea en un niño, joven o adulto, y se relaciona con el entender que la persona ya no estará más, es decir, se fue. Este proceso se realiza a través de aparato psíquico y su función es adaptativa, ante esta situación que implica un cambio importante, es decir, es adaptarse a la no presencia física de un ser querido Molina, A. (1987).
La muerte es otro concepto estrechamente asociado o inherente al duelo. Una autora conocida respecto a este tema sigue siendo Elizabeth Kubler-Ross, quien desde 1989 rompe el silencio sobre este tema. Y aun en nuestros días las fases siguen siendo las mismas planteadas por ella.
Según Moreno, C. (2015) dicho proceso se sigue manejando en diferentes etapas. Como lo son:
- Negación
- Ira o rabia
- Pacto o negociación
- Depresión
- Aceptación
En la primera el sujeto rechaza la posibilidad y busca otras opciones, y una vez al darse cuenta aparece la rabia, el resentimiento inclusive ya que el sujeto se siente frustrado porque sus planes ya no se podrán realizar. La negación es una defensa provisional. La negociación o pacto busca formas de obtener alivio al dolor, al sufrimiento, estos pactos ya sean con dios, promesas con médicos, familia se mencionan o se hacen en secreto, también puede ser con sacerdotes.
Cuando se ve fracasado, o cuando se acaba el tiempo, aparece la desesperación y la depresión persé. Es acá donde la persona lamenta la pérdida ya ocurrida, la propia muerte o desaparición física. La última etapa o fase es la aceptación donde se acepta finalmente, donde aparece la resignación, donde se reposa en un desenlace que ya es definitivo. En esta última ya no hay lucha, acá ya existe comprensión.
Kubler- Ross, E. (1989) expresa que estas etapas no son absolutas y que el orden de sucesión podría variar, ya que existen elementos o factores como la cultura, religión, aspectos de personalidad, filosofía de vida, entre otras que influyen en las reacciones de cada individuo ante la muerte como hecho físico, en concreto, como desaparición material.
Particularmente en los niños las emociones se manifiestan en diferentes escenarios, como el hogar, el colegio, la comunidad, la vida emocional del niño está en función de sus reacciones específicas frente a la maestra, sus compañeros, sus padres y personas que lo rodean. Dichas reacciones estás asociadas a la edad, sexo y aprendizaje adquirido en el entorno social donde se desenvuelve, todo esto esta condicionado por características o diferencias individuales.
Existen manifestaciones conductuales en los niños con situación de duelo que se mencionan a continuación: llanto fácil, aislamiento, bajo rendimiento académico, falta de concentración, tristeza, apatía, crisis de cólera, intranquilidad, tendencia a importunar, petición de afecto, escribe y habla sobre el fallecido. Así como experimentación del miedo y pesadillas.
El niño requiere del apoyo de una persona que le ofrezca en el momento justo aceptación, inclusive elogios. Así demuestre cólera o cambios de humor esto es una experiencia nueva y requiere amplitud, especialmente de la madre o en su defecto del adulto significativo. Rodríguez, P (2015).
Los niños reaccionan de diferentes maneras ante la muerte del padre o de la madre, desde la retirada y el aislamiento hasta el llanto a gritos que atrae la atención en un intento de sustituir así al ser querido y necesitado. Los niños también pueden sentir culpa, pudiéndose sentir responsables e incluso pueden temer de un castigo, mientras que en otros casos se puede tomar esa separación en relativa calma, entendiendo que es como si se fue de viaje. Kubler- Ross, E. (1989).
Si el adulto se encuentra afectado por el duelo y lo regaña, o reprime o corrige al niño, éste puede retener su pensar en su interior, por lo general originando perturbaciones emocionales posteriores. Cabe destacar que en los niños generalmente la muerte les viene por sorpresa y estos tienen a reaccionar en shock (al igual que los adultos), generalmente los niños tienden a reiniciar los juegos casi inmediatamente después de oír sobre la muerte, esto no significa que no les afecta, sino que es la manera en que evaden, al igual que los adultos también evaden situaciones difíciles. Los cuentos son recursos para comprender la situación y el duelo, siendo una manera sana de otorgar comprensión al hecho, manejando la pérdida y la frustración, explorando sus sentimientos, validándolos y afrontar el dolor que dependerá de la edad para propiciar esta comprensión, siendo los 8 años la edad donde se entiende la noción de muerte. Rodríguez, A. (2012).
Bibliografía
Rodríguez, A. (2012). Aprendiendo a Vivir sin Ti. Edit: Infoproductos Ayudame. Bogota. Colombia.
Rodriguez, P., De la Herran, A. , Selna, M. (2015). Educar y vivir teniendo en cuenta la muerte. Edit: Piramide. Madrid. España.
Kubler-Ross, E. (1989). Sobre la muerte y los moribundos. Edit: Grijalbo. Barcelona. España
Molina, A. (1987). La comunicación con los padres en el servicio de Terapia Intensiva. Pediatría. Hospital J.M de Los Ríos. Caracas. Venezuela.
Moreno. C. (2015). La muerte y el duelo a través de cuentos. Edit: Kolima. Madrid. España.
Escrito por Luzmarina Quirós