
Por: José Rafael Sánchez
El estudio de la experiencia mística, desde el ambiente religioso cristiano es compatible con los enunciados de la psicología transpersonal cuando nos fijamos en su fenomenología. La anterior afirmación puede ser ampliamente discutida, por lo que me centraré en mostrar las características de esta vivencia tomando como ejemplo un grupo no muy conocido y que en años recientes ha recibido atención tanto dentro del ambiente católico, como en grupos afines a religiones orientales o no religiosos. Se trata del movimiento místico surgido a finales de la edad media conocido como escuela renana o místicos renanos.
El siglo XIV en Europa está marcado por un agotamiento del modelo medieval. Se vive una profunda crisis social, política, económica y religiosa. Las grandes pandemias han diezmado a la población, el continente enfrenta frecuentes hambrunas, el desprestigio cerca a la Iglesia que enfrenta la división y el surgimiento de grupos heréticos que tienen gran acogida en el pueblo por su forma sencilla de expresar la fe.
Toda esta crisis provoca la necesidad de refugiarse en lo esencial del mensaje cristiano, que no es otra cosa que la experiencia de Dios. Por esta razón surgen diversos grupos intra y extra eclesiales que tratan de lograr esa vivencia. En Alemania a orillas del río Rin (de allí el nombre de renanos) se forma una escuela de místicos cuyo principal exponente es el maestro Eckhart, fraile dominico que a través de su enseñanza y escritos fue juntando discípulos que se interesaron en la experiencia de Dios de una forma directa y radical.
Dentro del movimiento se destacan Juan Taulero y Enrique Suso. Pero sobre todo hay que destacar el nutrido grupo de laicos, especialmente mujeres que le siguieron. Es muy probable que el mismo Eckhart se nutriera de la corriente mística surgida en Alemania y que recibió el nombre de las beguinas, la cuales eran mujeres dedicadas a la oración y a las obras de misericordia, pero que no Vivian en monasterios.
Examinando brevemente los postulados de Eckhart, tenemos que para él, lo fundamental es la unión del alma con la Divinidad, la cual distingue de Dios. Dios es un concepto limitado usado por el hombre y cuando habla de Divinidad se refiere al Ser mismo como trascendente y a la vez como origen inmanente de todo lo que aparece.
Esto sin embargo se realizaba de forma simple, a través de la renuncia al yo (pudiéramos decir hoy, al ego) y la vivencia en la vida cotidiana de la contemplación de la Divinidad y del cumplimiento de los deberes propios de cada persona.
La experiencia mística se caracteriza entonces por una progresiva unidad con Dios, llega a decir que “El ojo con el que veo a Dios es el mismo ojo con el que Dios me ve a mí. Mi ojo y el ojo de Dios son un ojo y una vista, un conocimiento y un amor”
Esta sucinta argumentación muestra como la dimensión transpersonal está presente ben Eckhart y además en los grandes místicos cristianos como san Juan de la Cruz o el anónimo autor de “La nube del no saber”
Finalmente quiero expresar que mi vivencia religiosa cristiana se vio cuestionada en este periodo de pandemia en el cual experimente la necesidad de una vivencia más profunda de la paz y la confianza. En este viaje en donde me ha sido de ayuda el aporte de tradiciones de oriente como el zen, me han permitido redescubrir la riqueza bastante desconocida de mi propia tradición cristiana, de la cual el maestro Eckhart es una expresión genuina.