
Autor: Elda Romina Contreras Duque
A momento de dejar muestro plano terrenal o fallecer, también conocido como desencarnación, y es notada la ausencia de vida. Lo cual es un suceso irreversible que resulta del cese de la homeostasis en un ser vivo, es decir, de su incapacidad de utilizar energía para mantener al organismo vivo, con lo cual las funciones vitales llegan a su término.
La desencarnación es el acto que lleva a cabo el espíritu cuando se desprende de su cuerpo o materia cada vez que finaliza su misión en una existencia. Todas las manifestaciones que se producen en el Universo, tienen su origen en la vida que genera el Creador y que ejecutan los espíritus, sus hijos. La desencarnación es un acto de vida que tiene que enfrentarse con la misma alegría con que se recibe el nacimiento o reencarnación a una nueva existencia. La alegría que experimenta el espíritu sabe que ha cumplido el cometido y por ende deja su materia, al lograr una integración más completa con la Creación, es un motivo más que suficiente para hacer del acto de desencarnar un hecho de amor y ascenso. Todo en el Universo tiene vida, nada está desprovista de ella, por lo que la desencarnación es otra forma de demostración de vida. Llegará el día en que el nacimiento como la desencarnación tendrán similar valor espiritual para los seres humanos y entonces, el tránsito del espíritu encarnado a desencarnado será un acto de felicidad, paz y armonía, como lo es para la sociedad actual el nacimiento o alumbramiento de un nuevo ser.
En la desencarnación también se produce un “alumbramiento”, cuando la luz del Creador ilumina la conciencia del espíritu que desencarna para que pueda ver sus propias obras, sin las falsedades y mentiras con que cada uno trató de justificar sus actos mientras estuvo encarnado.
Para algunas culturas reencarnar es volver a vivir, entonces hay que vivir el reencuentro con la luz y la verdad del espíritu, como disfruta de la desencarnación porque en ella también está la vida y con la mayor o menor alegría, según hayan sido tus obras, o el pasar de tu vida que terminas de dejar, al momento de desocupar la materia para reencontrarte con la dimensión infinita del Universo. Allí no encontrarás las mismas dimensiones que las que conociste en el mundo que temporalmente abandonas. Tu espíritu, envuelto en tu alma, verá todo a la vez hasta donde tu perfeccionamiento alcance. No tendrás tus ojos materiales que limitan tu visión a lo que tienes por delante. En el espacio no encontrarás ni un delante ni un atrás, arriba ni abajo, penumbras ni oscuridad.
Todo es luz y el disfrute que tengas del magnífico espectáculo que te brindará la visión de tu Universo, dependerá del grado de luz individual que hayas alcanzado por tu amor y ascenso. Ese Universo es tuyo porque a él perteneces y a él lo recibiste en heredad común para disfrutarlo con tus semejantes en fraternidad y armonía.
¡Viva la desencarnación!
¡Tú lo has experimentado miles de veces! Sólo debes recordarlo y disfrutarlo como espíritu, en comunidad con tu alma y tu materia. Buen viaje hacia el interior de ti mismo.

El dejar este mundo o desencarnar, es una forma de abandonar el cuerpo en este plano terrenal para avanzar al siguiente nivel en lo espiritual, en mi experiencia personal vivida con mi hijo menor Gabriel Alejandro Santos Contreras, quien tenía para ese momento 10 años de edad, y que desde los 5 años lo diagnosticaron con Diabetes tipo I. Mi relato: “ mi hijo ingreso a un hospital clínico el día 17 de Diciembre de 2019, le fue diagnosticado con una infección pulmonar, la cual, por orden medica fue hospitalizado de inmediato, ya que su condición ameritaba tratamiento, los médicos no observan evolución alguna de mejorar, en el trascurso de las horas, el medico decide cambiar el tratamiento y ordena un radiografía o rayos x del tórax específicamente en sus pulmones, en la misma observamos unas pequeñas manchas en los pulmones, retornado a su habitación para continuar el nuevo tratamiento, al transcurrir las horas se observa que tratamiento actual tampoco se evidencia mejoría alguna, así transcurren dos días, entre exámenes, tratamientos y observación, al no obtener mejoría el médico tratante nuevamente requiere de otra radiografía o rayos x, como la anterior en la cual se evidencia que la infección ha aumentado en sus pulmones (las manchas son más grandes), lo cual por exigencia del médico es trasladarlo a cuidados intensivos para el mejorar las condiciones de mi hijo enfermo, Cabe destaca que el hospital clínico para el momento no contaba con la unidad de cuidados intensivos el cual mi hijo, se debía trasladar en ambulancia a otro lugar clínico hospitalario donde le seria inducido un coma.
En horas de la noche anterior a los eventos transcurridos, mi hijo me hablo y me dijo, que “le prometiera que en la próxima reencarnación yo fuera su mami”, ¿yo le pregunte qué por qué?, que yo no quería que él se fuera que cumpliéramos en este plano todos nuestros propósitos y el me respondió “estoy cansado que ya no quería estar aquí, y que de todas las mamis que él ya había tenido yo era la mejor”. Al momento no acepte, pero mi hijo cerro sus ojos y puso cara de molestia, por mi respuesta, cuando logre entender, comencé hablarle al oído y le dije que si aceptaba ser su mami porque lo amaba en esta y todas las existencias que pudiéramos compartir, su rostro cambio, y de su boca comenzó a salir una pequeña energía (en forma de gases como cuando colocas combustible en un auto), al principio era pequeño, pero a medida que transcurría las horas esa energía iba abarcando parte de su rostro, luego el cuello y así sucesivamente hasta que cubrió todo su cuerpo, era increíble ver como esa energía se mantenía encima de su cuerpo, por supuesto, su cuerpo se complicó y comenzaron las fallas los médicos corrían de un lado a otro, le realizaron otra placa de rayos x en la cual se observa que sus pulmones están completamente manchados, en ese momento le da su primer paro respiratorio el cual lo llevan a cuidados intensivos, pero ya él estaba desconectado o fuera de su cuerpo. Mientras el sufría el paro respiratorio yo sentía como una lanza atravesaba mi corazón, abrace a mi hijo mayor y le dije que Gabriel ya se había ido que ya no estaría más con nosotros, nos abrazamos y al mirar el cielo las nubes corrían por mis ojos como si fuera una película, luego de que lo estabilizaron, me permitieron verlo, coloque mi frente junto a la de el con mis ojos cerrados y el me enseño una cascada de agua clara, hermosa con jardines a su alrededor y él estaba ahí sonriente y me dijo “ya no siento dolor”.
Los médicos declararon muerte cerebral y al siguiente día se fue para siempre de este plano terrenal.
Esta es la experiencia que quiero contar, lo acaecido en mi vida, en los momentos donde una de las personas más importante de este mundo para mi desencarna de su vida terrenal.
Referencias de la Web
https://www.google.com/search?q=tipos+de+muerte&oq=tipos+de+muerte&aqs=chrome..69i57j0i512l9.6093jn 0j4&sourceid=chrome&ie=UTF-8
Referencias Bibliográficas
Muchas Vidas, Muchos Maestros de Brian Weiss
Edición Penguin RandomHouse Grupo Editorial España.
Fecha de publicación: abril de 2014 de Joaquín Trincado
Código de amor universal, tomo II
Libro segundo
Fecha de publicación: 2008