LA MUERTE DESDE LA CREENCIA Y EL MIEDO

Escrito por Ginette Rivas Psicóloga

Si para hablar de la muerte como creencia partimos de que creencia es una idea o un
pensamiento que se asume como verdadero; entonces podríamos decir que la
creencia pertenece a la dimensión mental (donde se desarrolla el mundo de las ideas y
conceptos). Por lo tanto la dimensión mental es la que nos permite interpretar la
consciencia y hacernos conscientes de sí mismos y de nuestra propia existencia.
Partiendo de allí la muerte o interpretación de la misma vendría siendo una creencia
sustentada en lo mental a través de la misma evolución del concepto social y a nivel
general.


Los conceptos de muerte que encontraremos en un diccionario nos indican lo
siguiente: muerte: fin de la vida. Desde la primera búsqueda y automática para
cualquier individuo que busca por internet, aquí desarrolla el concepto de muerte
como: “proceso irreversible que resulta del cese de la homeostasis de un ser vivo, es
decir de su incapacidad de utilizar “energía” para mantener al organismo vivo, con lo
cual las funciones vitales llegan a su término”. Por tanto esa misma descripción habla
de “energía” quiere decir que el ser está compuesto de ella y que hay incapacidad de
usarla para mover un cuerpo, refiriéndose al cese o desintegración de la materia como
muerte.


Conceptos más que desarrollados en pro del miedo. La imagen de la búsqueda sobre
la muerte tiende a ser terrorífica y sólo quien se cuestione esa creencia, idea o
pensamiento sobre la muerte podrá descubrir un significado diferente con
interpretación desde otra perspectiva, al indagar más a profundidad sobre el tema.
Si la dimensión mental es la que nos permite crear conceptos y desarrollarlos
obteniendo así una perspectiva con respecto al significado, entonces para qué crear
temor o miedo ante el evento que llamamos muerte cuando podríamos cambiar de
perspectiva a voluntad y darle un significado diferente, en éste caso con una mirada
trascendental.


Según Robert Martínez (2022) “Venimos de una cosmovisión materialista (desde el
dogma educativo y social) según la cual el ser humano viene de la nada y cuando
muere se va al vacío, a partir de allí ¿cómo no tenerle miedo a la muerte? Lo más
importante de la muerte desde el punto de vista social es para el que se queda, ¡más
que la misma muerte! es la pérdida de un ser que acaba de fallecer, eso es quizá la
parte más operativa que se puede trabajar en sociedad y ni eso se trabaja, de cómo
procesar el duelo”. Esto quiere decir que el observador es quien experimenta la
muerte cuando el otro muere, más que el observado que es quién pasa por la
transición.


Todo ser humano experimenta la muerte de sí mismo durante el proceso de vida
humana y esta puede ser simbólica o sentida de aquellas partes de nosotros mismos
que dejan de ser para transformarse en otras más enriquecedoras, por eso duele,
porque el ego quiere mantenerse y para ello implica que alimentemos la idea del
miedo sobre la muerte, para rechazar la transición que implica pasar de un estado a
otro, siendo esa experiencia un salto de evolución personal y del alma, ya que, lo que
vinimos a experimentar ha implicado vivir desde este cuerpo.


Si la Ilusión engaña a nuestros sentidos, así como las creencias e ideas sobre algo que
se crea como ilusión. No se crea consciencia si no tenemos mente. Por lo tanto creer
en un concepto de muerte y vida es darle sentido a lo que para muchos puede resultar
inexplicable. Somos seres de ciclos que empezamos, desarrollamos y finalizamos,
pero luego inmediatamente al culminar comenzamos uno “nuevo” o uno similar
hecho de manera diferente. ¿Es la muerte sólo el fin de un ciclo, o el principio de
otro?


Entonces, partiendo de una cosmovisión más integrativa o de fomentar conceptos más
desarrollados, en éste caso sobre la muerte como trascendencia (superar, sobrepasar,
ser mejor, extenderse, expansión) que facilite una mirada espiritual del “ser” con sus
diferentes formas de expresión. Habría un cambio de perspectiva, nuevos conceptos,
“nueva creencia” para que se haga habitual el comprender la trascendencia como el
hecho de alcanzar un nivel de consciencia superior o bien una dimensión para unos
desconocida y para otros ya explorada. Desarrollando así una perspectiva diferente
con respecto a lo que nos han contado sobre la muerte, dejando de ser sólo una
creencia fundada sobre el miedo y permitiéndonos una mirada a lo espiritual que por
ende nos traerá tranquilidad de que el otro que fallece está en un lugar mejor, y no,
de que dejó de existir, al mismo tiempo creando una idea de nosotros mismos al
momento de dicha transición.


Si alimentamos una creencia sobre la muerte como transición en el proceso de vida y
sobre lo que será después de la muerte, nos puede aportar una idea de cómo seguir sin
caer en miedo o terror de desaparecer. El miedo a la muerte nos aleja de la posibilidad
de ser y sentirnos libres. Ya que el miedo es la prisión y la base de todo juicio que nos
separa de la verdad. Si tener consciencia es saberse a sí mismo como parte de la
existencia ¿qué podríamos atribuir a la idea de ser conscientes sobre la muerte?
Mientras ignoremos o nos cerremos a la posibilidad de que la muerte solo es una
transición de un estado a otro, de una dimensión a otra, pues el miedo seguirá
dominando las ideas y alimentando el sufrimiento de creer que después de ella no hay
nada y que se deja de existir por completo.


La muerte es una ilusión de dejar de ser. Nacer o morir no son más que conceptos de
nuestra mente. Y aún más importante saber que el Amor en su significado original y
en su sentir es: ausencia de muerte, entonces la muerte sólo es un estado mental. Si
reconocemos el amor, la muerte deja de tener sentido.

Escrito por Ginette Rivas Psicóloga

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